domingo, 25 de enero de 2015

Sobre el sector progresista evangélico, una necesaria autocrítica

Sobre discursos políticos y "apolíticos" en la comunidad evangélica



Por: H. K. Michael Ayala Alva

Hace aproximadamente 25 años, más o menos, un  grupo de pastores evangélicos sostenía con vehemencia la importancia de no participar en política, de “poner la mira en las cosas de arriba y no en las de la tierra”, procurar los bienes espirituales y no terrenales, entre otras clásicas frases. En paralelo, un naciente pero activo grupo evangelical era sostenido por dinero del extranjero (Consejo Mundial de Iglesias, Federación Luterana Mundial, etc.) con la finalidad de formar cuadros de liderazgo que más adelante incidiera en política y lograra alcanzar lugares protagónicos en los poderes del estado o desarrollar estrategias de transformación a nivel de estructuras políticas. Este grupo, criticado, satanizado y perseguido disponía siempre de un respaldo monetario que le permitía organizar eventos, charlas, capacitaciones, jornadas, retiros, reuniones y eventos de concientización, además de viajes, edición de revistas, impulso de proyectos de “desarrollo”, etc. En su mejor momento, llegaron a reclutar y aglomerar intelectuales en torno a discursos que ponía en serios aprietos las teologías escapistas, conservadoras y fundamentalistas. Por otra parte, el gran sector “apolítico” se recluía en la iglesia y en simultáneo trabajaba para luchar por cada centavo ganado a punta de jornadas de trabajo que excedían en mucho las ocho horas, auto-subyugándose en nombre de un Reino de Dios inspirado en los bienes materiales como señal de unción divina. Así, se constituyó en una pujante fuerza económica que no solo sostuvo a su propia fe y al propio sistema, sino que pudo – con los años - tener la disponibilidad de ejercer mayor presencia e incidencia política y social en nuestra nación, instalándose en el país de un modo sólido y consistente.

Hoy, el grupo que maldijo la política en otros tiempos se encuentra liderando el país en sus tres representantes: Humberto Lay, Julio Rosas y Ana Jara (esta última Primera Ministra); disponen de un importante poder político, están presentes en los medios de comunicación (desde programas como los de “Gisela” hasta canales con el 100% de contenido “cristiano”). Su incidencia y su voz es escuchada y, aunque uno no comparta sus ideas, cualquiera que se autodenomine “evangélico” o “cristiano” inevitablemente será confundido con algunos de los seguidores de Rodolfo González o cualquiera de los miembros de iglesias light como “Camino de Vida”, “Emmanuel” o “Agua viva”. En casos excepcionales, como algún participante de la ACYM o uno de los muchos movimientos apostólicos. Actualmente, tienen la capacidad de reunir – a una sola voz – varios miles de personas para algún evento sea pertinente o trivial (desde conciertos de Marcos Witt en “defensa de los valores” hasta reuniones “por la familia natural”). Es más, son una fuerza votante a la que siempre sonríen partidos como el APRA, Solidaridad nacional y el fujimorismo, pues representan una voz y muchos votos para los intereses económicos imperantes.

¿Y qué pasó con aquel sector reflexivo? Me pregunto si estarán propensos a desarrollar una autocrítica ¿Cuántos líderes políticos con presencia en el congreso, poder ejecutivo o judicial han tenido? ¿Cuántos votos reúnen a su alrededor? Más aún ¿han articulado un discurso consistente o tienen un partido político bien definido del mismo modo que el Movimiento de Restauración nacional? La última presencia política fue la épica batalla contra la revocatoria de Susana Villarán que desembocó en una victoria pírrica, ya que la contraofensiva fundamentalista atacó los principales puestos de poder que la línea teológica reflexiva evangélica – quien a duras penas había logrado una sobria posición en espacios como el CONEP, SOCIEDADES BÍBLICAS, PAZ Y ESPERANZA, etc. – se vio atacada y obligada a retroceder en sus discursos y acciones, debido a una brillante y maquiavélica incursión (siempre bien financiada) en la que se atacó a los otrora líderes que habían defendido la propuesta de Susana Villarán. Obligados a mesurar su discurso político y teológico, han preferido buscar su propia supervivencia económica y una ecléctica propuesta obligada a vivir entre la sombras. Fuera de ello, su presencia carece de consistencia, tiene una mínima voz que solo para hacer presencia puede aliarse con otros sectores contestatarios. Así pues, parece que poco o nada se logró en los sectores sociales más empobrecidos; fuente a la cual, supuestamente, estaban dirigidos los proyectos.

¿Qué nos traerá las no tan lejanas elecciones presidenciales? ¿Habrá una coalición evangélica en torno a Julio Rosas o Humberto Lay nuevamente? (Descarto a Ana Jara -contra mi voluntad - pues los evangélicos en su totalidad no votarían por una mujer para presiente ya que, según la teología que impera, está como Primera ministra porque un hombre de fe no lo está). En todo caso, ¿Observaremos una  coalición evangélica respaldando a Keiko Fujimori, Alan García u otro candidato? Lo cierto es que son una fuerza que ya no puede subestimar ninguno de los partidos y caudillos políticos del país, aunque esta se ve debilitada por las ambiciones particulares que han ocasionado, en más de una situación, una dispersión en la intencionalidad de voto.

¿Qué pasará con los sectores progresistas o reflexivos del mundo evangélico? Pues deberán mantenerse entre las sombras, con discursos ambiguos y solo firmes en la medida que no espanten a quienes detentan el poder dentro de la gran comunidad. Ahora bien, sería muy interesante atender a la población joven. Acaso tomar en serio aquello que no pudieron hacer 25 años atrás, consolidar actores políticos y sociales en los sectores de mayor pobreza en el país. No para “ser la voz de los que no tienen voz” (ganar dinero por ellos, viajar por ellos, escribir por ellos, etc.), sino para hacerlos hablar por sí mismos, constituyéndose con el tiempo, en una fuerza verdaderamente contestataria y desobediente a los discursos de sometimiento, coerción y manipulación. Hay un sector juvenil que está tomando la calle, acaso algunos jóvenes evangélicos y evangélicas están uniéndose a estos procesos pero también mantienen el anonimato ante el riesgo de una disciplina eclesiástica. Reunirlos, extender una propuesta teológica que no divorcie el compromiso social con la espiritualidad y consolidarlos a través de un movimiento social que reproduzca el discurso en toda la nación acaso pueda ser el camino.

La Siberia. 25 de Enero del 2015


sábado, 24 de enero de 2015

Los funerales del último pastor presbiteriano


Por: H. K. Michael Ayala Alva

Hola hermanita, que tal, ¿Desde qué hora está aquí? ¿Preparó ya el Café? Una pena en verdad. No, el Pastor no tenía más familia, su mamá y papá fallecieron hace mucho y era hijo único ¿los recuerda? Lindos sus padres, presbiterianos también, pastores también. Desde chiquito tuvo el llamado. ¿Qué frío hace no? Estudió en el Seminario, el que está en La Molina, dicen que en realidad quiso estudiar medicina pero el llamado era más fuerte. ¿Ya lo vio? Lo han arreglado bien, no era muy simpático. ¿Se acuerda esa vez que casi lo cambiamos por ese predicador gringo? Todo lo que hicimos, pero Dios no quería pues, de todas maneras se quedó. Si hasta soltero terminó por la obra. Bueno, nunca llegó la idónea para él, la que pudiera acompañarlo a envejecer. Una hermana, una vez, ¿la recuerda? Linda ella, con su faldita de flores hasta las pantorrillas, Biblia en mano, solterita, cabello negro y largo como la noche, siempre sin maquillarse, como dice la escritura, hija única también. El pastor la acompañaba, entonces era seminarista, predicaba bonito, siempre con dulzura, la hermana lo escuchaba atenta, llevaba su cuadernito donde apuntaba los sermones que practicaba el entonces jovencito, linda ella. La acompañó a su casa, caminaban siempre; le hablaba del Seminario, del Reino de Dios y su extensión, de la Teología y todo eso. Si, es verdad, ella tan enamorada. Dice que se besaron el día del paseo a la Iglesia central, nadie los vio, él se lo contó al pastor de entonces. Le dijo que hablara con sus padres, que le contara lo que sentía, sobre sus intenciones buenas y sus deseos de tener una ayuda idónea para el resto de su vida. Se puso en oración antes, en ayuno muchos días. Nos preguntaba qué debía decir, lo que tenía que hablar. Tan nervioso él, tan nerviosa ella. La reunión no duró mucho, el padre de la chica era mundano, ¿Pastor? ¿Qué es eso? ¿Evangelista? Ni hablar, ¿De qué vas a vivir? No solo de pan vivirá el hombre…Mira hermanito, anda a tu iglesia nomás, te prohíbo ver a mi hija, ella necesita un futuro, no la palabra de Dios. ¿Y las oraciones? ¿Y los ayunos? Anduvo en crisis por un tiempo. Si hermanita, usted también lo vio, llorando una y otra vez, deambulando por las calles de La punta, mirando el mar con un librito de poemas de un poeta piurano creo, regalo de un amigo de quién sabe dónde. ¿La hermanita Rosa? Pues se fue con sus tíos a Trujillo, no se supo más. ¿Qué pasó, se acuerda? Ah, claro el pastor conversó con él, lo convenció. Es una señal varón, Dios te ha separado para el ministerio, para la entrega total a su obra. Entonces despertó hermanita, gracias por el café. Tomó el liderazgo de la Iglesia, empezó a predicar como nadie, esa pasión propia de un joven, pero siempre moderada por quienes estábamos cerca a él. Hermano, está bonito pero más tranquilo, con más pausas, despacio que gritando no nos oye Dios. ¿Los años? Pues fueron pasando, lo nombraron Pastor cuando el anterior fue nominado para dirigir la iglesia central en Lima. Entonces se dedicó al ministerio, entregado como nadie, ¿idónea? Pues nadie, ya no era tan joven, sin sueldo seguro, viviendo de las ofrendas que le podíamos dar y el sueldito de la denominación. Él estaba feliz a pesar de todo, sus padres lo miraron orgulloso aunque no le dejaron nada más que buenos deseos al morir. Primero su madre de un derrame, después su padre de un infarto. En ese tiempo se dedicó a dirigir con más corazón la Escuela dominical, trajo niños de los barracones del Callao a la Iglesia, ingenuo él, confiar tanto en los pobres y no saber que aprovecharán la mínima para robar. Si pues, tuvimos que botar varias veces a las hermanitas esas del comedor popular. El presidente del consistorio (treinta años ininterrumpidos, una bendición para nuestra grey) no estaba de acuerdo ¿Niños? ¿Qué ingreso le generaría a la iglesia? Más aún si venían de los barracones. ¡Se van a robar las cosas de la congregación! El pastorcito nunca se enojó, los llevaba a jugar pelota, les preparaba el desayuno, los hacía orar, conversaba con las madres y algunos padres, los invitaba a la iglesia; pero cuando siguió mezclándolos con los hijos de los hermanos diezmantes lo llamaron de la Central, el presidente del Consistorio hizo la gestión. Amados hermanos y hermanas del Comité central de la denominación, los saludo en el amado nombre de nuestro Señor Jesucristo, los niños que reúno viven en la pobreza, la Biblia dice…No lo dejaron terminar. Indignados, el comité de disciplina intuyó que estaba participando de los movimientos sociales que habían en el Seminario de Lima donde estudiaba. Le pidieron que confesara sobre sus acciones clandestinas y no serían suspendidos sus estudios. Él afirmó que no conocía nada de eso, que tenía buenas notas y  muchas preguntas, pero fiel al texto bíblico de sometimiento nunca decía nada. Dijo que sí, pensaba en la pobreza, en porqué Dios la permite y que algo más se podía hacer, pero nunca había pensado en nada, creía que además de la Biblia podía hacerse un trabajo con los niños más especializado, trabajar con otras herramientas como la Psicología, las Ciencias sociales... Los miembros del Comité se miraron; indignados, pidieron que se retractara, que se arrepintiera de sus pecados, lo hizo. Pidió perdón, casi de rodillas, lágrimas. Por su papá le dijeron, por su papá y su trayectoria mantendría el pastorado, pero nada de ideas mundanas, nada de cosas foráneas, había que pegarse a la Escritura, a lo que la central dijera. Era importante atender las necesidades de los treinta hermanos diezmantes (visitarlos, orar por ellos, cuidarlos, darles buena y sana doctrina, etc.), ya no éramos tan jóvenes en ese entonces, nuestros hijos venían al comienzo, pero nuestro presidente de Consistorio pidió más concentración en los adultos, los niños podían esperar. ¿Cuántos venían? Ah sí, muy pocos hasta que no quedó ninguno. Los gobiernos, el tiempo, la crisis del país, el pastor siempre fiel. Dicen que moría gente en la Sierra. ¿Cuál era el lema de entonces? Ah verdad, poner la mira en las cosas de arriba y no en las de la tierra, ay hermanita, es que hay cosas que no me acuerdo. Es verdad, la pelea entre congregaciones, la división por la llegada de esos predicadores y sus ternos blancos, corbatas brillantes, Biblia en mano y gritos en las calles. Los estudios suspendidos del pastor, nosotros neutrales, que se maten ellos, decía nuestro presidente, tan inteligente él. Las nuevas teologías, unos en nombre de los pobres, otros en nombre del espíritu y los saltos esos con pandereta y bombo, el pastor callaba, no nos enterábamos por él. Los juicios, las disciplinas, las expulsiones, la Central con cada vez menos personas, los miembros más confundidos, un año de división, dos años, cinco años, diez años, los gritos en las Asambleas nacionales, las Biblia en mano y las acusaciones de herejía de uno u otra bando, los años, los años. Ay hermanita, el pastorcito y su pelo con las primeras canas. Sus pasos ligeros se hicieron más lentos. Venía envejecido de las reuniones en la central, él tenía que ser fiel hermanita, siempre fiel al legado de sus padres, nunca cuestionó, solo pensó, a veces entre un café y un pan con mantequilla me conversaba. Se puede hacer más hermanita, los niños, los jóvenes, el país puede ser mejor. ¿También con usted? Mire, no lo sabía. Yo lo cortaba, sírvase hermanito, hábleme de la última prédica que no entendí muy bien. Nuestro pastorcito, en paz descanse, siempre obediente, no tenía casi nadie con quien conversar, salvo con nosotros, poco se reía, poco tenía; una máquina de escribir, sus libros de Teología, el librito de poemas ese y otros de los que hablaba y no le entendíamos, una mesita comprada con una ofrenda especial para él, un poco de ropa heredada de su papá y algunos ahorros que los gastó en los lonches para los niños a los que se les prohibió venir. Pastor, aquí nada de socialismos. La crisis y el poco sueldo, no se amilanaba. Subía al púlpito siempre limpio y remendado, zapatos desgastados, prédica compleja, tres horas casi, nosotros lo escuchábamos, era mejor que el presidente de Consistorio, a él no se le entendía nada pero siempre quería predicar. Supongo que ahora predicará él, por fin se le cumple el sueño. Nunca lo dejábamos. Claro, usted ya sabe, por eso lo elegíamos una y otra vez, para que no se le ocurra ser pastor. Se moría de ganas, le hablamos del don que tenía, a usted se le ocurrió eso del don diaconal, fue buena idea. La Perla creciendo, el Callao con más gente que nunca. ¿Nosotros? En nuestra calle cada vez más vieja, nuestras veredas desgastadas, las reuniones de fin de culto, un lonchecito en casa de alguien. ¿Evangelizar? Pues eso no iba con nosotros Pastor, él insistía, nosotros diciéndole que sí. A veces llegaban nuevos, un saludo y una despedida, se iban, también los hermanos mayores, con ellos los diezmos. Los tiempos de división lo dejaron sin salario, las ofrendas eran menos, salvo el dinero ahorrado por el Presidente, para una gran obra lo guardaremos, no perdía su fe, tampoco ninguna invitación que le ahorrara la cena o el almuerzo. Nosotros lo ayudábamos sin que él lo pidiera, un lonche en casa de Domitila, un desayuno en casa de la hermana María, una comida en mi casa, gracias hermanita. A todos nos escuchaba el varoncito, así se le fue la vida, fiel y cada vez respirando con más dificultad. Comenzó, dijo él, un día de preparación del estudio bíblico, tos. Luego la preparación de la oración de los miércoles, tos. La oración de los domingos, tos. Las manos temblaban, más tos, la visita al  hospital, inhalador, dos puff en la mañana, en la tarde, en la noche, nada de gaseosa. El pastorcito, bueno, ayudando, colaborador. Mantuvo firmes nuestros cultos, tos. Sin música moderna ni guitarras eléctricas (como quería que tocaran. Sobre todo después de escuchar a la familia Regalado cantar, habló de eso por meses), largas pausas, temblor en las manos, caída del cabello. Nada de prédicas de quince minutos, ahogos en el púlpito ¿Cambiarlo? De repente, por el pastor gringo, tan simpático él, vino como estudiante pero no quiso quedarse, Dios sabe por qué. Un día estuvo más feliz que otros. ¿En qué mes? Si, en diciembre, cuando terminó el Seminario. Gran bendición hermanita, vieras lo contento que estaba después de tantas interrupciones. Sus estudios suspendidos por las peleas, casi veinte años. Quería casarse ya, ahora tenía un título, casi universitario. Su pasado medio socialista espantaba a las hermanas, nadie quería. Viejo mañoso, decían, no conviene, no tiene nada. Él siempre fiel a Dios, casado con Dios, le regaló sus canas, su tiempo, su fuerza, sus pasos se hicieron más lentos, tos. Su inefable terno marrón, sus zapatos negros y la colección de corbatas heredadas de su padre, abscesos de asma, tos. ¿Esa vez llegaron las nuevas misiones no? Sus cultos eran como una fiesta. Guitarra, batería, bajo, jóvenes cantando, coros multitudinarios, danzas, panderetas, dinero, mucho dinero. ¿Tanto recogían esas iglesias? Para no creer en verdad. Esos nuevos locos y la música esa se apoderaron de los cultos y las calles. ¿Él? con sus abscesos curados con una seguidilla de puff con los inhaladores, corticoides, lo que le pudiéramos conseguir. Los hermanos y hermanas se fueron yendo, uno a uno, con cualquier excusa. En tal iglesia uno se siente vivo, en tal iglesia el sermón es más corto, mis hijos se sienten más cómodos con la música moderna, viera Pastor la tecnología de otras congregaciones, los coros norteamericanos, la vitalidad de los nuevos misioneros. Pero hermano, hermana, tos, absceso, disculpe hermana, puff de salbutamol, no se vaya, allá está la herejía, quédese, tos; la escritura dice… gracias pastor, pero el Presidente tiene muchos años, no se quiere ir, nos vamos, mi familia conmigo; nunca quisieron venir y ahora están yendo allá. Está bien varón, vaya nomás, tos, más tos, cabeza sin canas, sin cabello, estaré orando por usted, siempre será bienvenido, tos. El consistorio no aceptaba mayores innovaciones hermanita, ¿para qué? Así estábamos bien. Comenzaron los velorios, venía bastante gente al comienzo, muchos familiares, escuchaban la prédica, iban al entierro, cantaban con nuestro himnarios que dejaron de llenarse de polvo. Lindos tiempos porque venían las antiguas familias, los que habían asistido antes. Claro, usted preparaba el cafecito y las galletas, el Pastor cantaba, el Presidente los recibía, se recogía buena ofrenda ¿Buena cantidad guardamos no? Entonces una idea genial, el presidente consideró que ya era hora de usar el dinero ahorrado por muchos años con tanta dedicación, haríamos un mausoleo, lindo, en el Baquíjano y Carrillo, para testimonio de todos los chalacos. Buscamos presupuestos, varias alternativas, muchas propuestas. ¿Ya éramos siete en ese entonces? El pastor pensó mucho en cada texto bíblico que acompañarían a los hermanos y hermanas, el remanente fiel como solía decir ¿de dónde sacó ese término? Nuestro proyecto  sería un ejemplo para las demás congregaciones y para todo el Perú, cada vez que visitaran el Cementerio Baquíjano y Carrillo verían que un grupo fiel de cristianos se mantuvieron firmes, fieles, sin entrar en las modas de este mundo. El mausoleo, hermoso y bíblico testimonio, como en el Antiguo Testamento y los patriarcas, muestra de que aún existían defensores de la fe verdadera, de la sana doctrina. Le enviamos la idea a nuestro antiguo Pastor, él también se había ido de la denominación, ahora estaba postulando a congresista, no nos hizo mucho caso, pero sí pidió nuestros votos. El primero en inaugurarlo fue el vocal cuando falleció. Luego el secretario ¿Cómo se llamaba? Después el segundo vocal, los dos asesores. Tiene razón, ya no venían muchos a los velorios, eran hermanos solteros, sin muchas amistades, sin mezclarse con el mundo. ¿Cinco años ya que sólo quedamos en la iglesia el Pastor, el Presidente y nosotras? Pasa rápido el tiempo, gloria a Dios, pronto estaremos en su presencia, recibiremos la corona de vida. Si, usted tranquila, pronto nos encontraremos en la presencia del Cristo con nuestros hermanos y hermanas. Hemos obrado bien. Al final, le hemos servido y el varoncito también. En buena hora juntamos el dinerito para los sepelios, supongo que el Presidente partirá al final, no creo que reporte la necesidad de un nuevo pastor, ahora podrá predicar todo lo que quiera. Me dijeron que los inquilinos llamaron primero a la policía porque el cuarto olía muy mal, no hicieron mucho esfuerzo para tumbar la puerta, pero eso te cuento después del entierro, también de los libros que encontraron y todo eso.

Hermanita ¿Qué rápido ha amanecido no? La corona de la Central ha llegado, iremos al Cementerio en un ratito. No, no se preocupe, unos chicos contratados llevarán el ataúd, haremos la ceremonia con himnos, lo de siempre. ¿Se encuentra bien? Esté tranquila, a estas alturas de la mañana ya no se puede llorar

sábado, 27 de diciembre de 2014

Evangélico no...llámame cristiano


Por: H. K. Michael Ayala Alva

-          Nos llamaremos cristianos.

La consigna del Pastor Robert no tomó por sorpresa a su equipo de líderes. Por el contrario, colocar un nuevo nombre a una nueva generación ahorraba muchos problemas y evitaba próximas confusiones. La nueva iglesia de música góspel, peinados a la moda y jeans debía distinguirse de los monótonos discursos de las iglesias históricas, las Biblias bajo el brazo, los pesados himnarios y los insoportables aires libres donde un hombre o mujer gritaba a viva voz su fe bajo la incómoda mirada de transeúntes hastiados de discursos apocalípticos. Más de una vez, se confundían a los evangélicos con los testigos de Jehová o con los mormones, o a los Israelitas del nuevo pacto (a pesar de la barba y el cabello largo) con muchos miembros de la Iglesia. Era preciso y urgente hacer la distinción.

La orden llegó una tarde de capacitación de líderes, que era consecuencia de una apoteósica y magna reunión, la cual había congregado a los pastores de las iglesias – rechazadas siempre por el Concilio evangélico nacional, aglutinador solo de las grandes denominaciones y mega asociaciones eclesiales – para formar la tan esperada Fraternidad de pastores y líderes. Tras la formalización y elección espiritual de un consejo directivo, se debía decidir un nuevo rótulo que distinguiera al evangélico de una iglesia con cañón multimedia, alabanzas con batería y guitarra eléctrica, del típico hombre de terno, camisa blanca, saco, Biblia y expresiones como “hermanito”, “gloria a Dios”, “amén” o “aleluya”. Tras barajar muchas posibilidades, la opinión de los pastores extranjeros terminó imponiéndose sobre los nacionales, quienes observaban maravillados las verdes donaciones con las que serían enviados a sus iglesias. Aceptada la consigna, los asistentes no tardaron en convocar a sus líderes eclesiales para la pronta aplicación de lo acordado. Lo mismo hizo el Pastor Robert, quien explicaba que, de la misma forma en que las armas de su país que cristianizaban al mundo tenían ahora la inscripción de 2 Corintios 4:6 cerca al mirador de los fusiles, el término “cristiano” sería la ametralladora espiritual con el que todo miembro de la nueva iglesia conquistaría para Dios a toda la nación. Por ello, era necesario fomentar la nueva expresión, divulgarla, decirle a cada miembro de la iglesia y a los nuevos convertidos que ya no se dijeran así mismos evangélicos sino “cristianos”. ¿Y si preguntaba el por qué  del cambio? Pues se explicaría de modo sencillo y contundente el término “evangélico” ya estaba demasiado gastado y habían muchos ex - hermanos y ex - hermanas en la fe que lo habían usado de mala manera (el caso de los hermanos con discursos sociales, o aquellos que estaban en contra del gobierno que Dios había puesto a través de la bíblica democracia, o los que no se cansaban de hablar de que Cristo fue el primer comunista, etc.). No, era hora de un nuevo nombre, de un nuevo signo de distinción que marcara los tiempos de avivamiento y alegría, los tiempos de gozo y los discursos de prosperidad que abandonarían para siempre la patética imagen del pastor caminante, de salario mínimo, desayuno ausente y eterna espera de los últimos tiempos. El nombre “cristiano” cambiaba muchas cosas, entre ellas la alegría de diezmar y ver al Pastor como un hombre lleno de un éxito adherido a un carro del año, tarjetas de crédito, ropa de centro comercial, restaurantes caros y una buena casa. Ser cristiano implicaba estar a la moda, visitar los mejores lugares de Miraflores o San Isidro, ganar un buen sueldo, dar un generoso diezmo, estudiar en una buena universidad o instituto, disfrutar de una estridente alabanza venida del extranjero, jamás usar corbata y gozar de reuniones juveniles con luces de discoteca, juegos de mesa y salidas posteriores a cualquier centro comercial de moda. Decirse así mismo cristiano evitaba indirectamente al Concilio, fomentaba novedades, como el discurso de éxito que el Imperio del norte estaba dispuesto a brindar en la voz de cada uno de sus misioneros, un discurso donde el término cristiano rodeaba, a quien lo dijera, del espíritu de gozo, lo evitaría de persecuciones de los grupos terroristas (enfrascados en una intensa guerra interna con los evangélicos de las provincias tan ajenas a la capital), lo libraría de problemas y llenaría de dinero según el tamaño del diezmo que decidiera entregar. Le permitía también convertirse en seguidor acérrimo de los ideales de una democracia bíblicamente encaminada y participar de la apología a las incursiones militares del Imperio del norte en países donde la fe cristiana solo podía entrar en tanques, bombardeos y operaciones militares amparadas en nombres bíblicos.

Los cientos de líderes de la iglesia aplaudieron estruendosamente la nueva indicación. Se formalizaba así el nuevo nombre. Con el tiempo, la vetusta soberbia del Concilio caería y pronto la nueva doctrina bíblica invadiría todos los rincones de una nación hambrienta de pan y creencias extranjeras. La visión del Pastor acompañaba el cambio nacional, alejaba los fantasmas de los grupos radicales del sur del país, abría camino para la incursión en política y creaba un nuevo ejército de hombres y mujeres que ya no tenían que morir para Cristo, sino vivir en las delicias de su reino, el cual llegaba con las bondades de artefactos eléctricos, cadenas mundiales de televisión, alta tecnología y juguetes de última generación; bondades que estaba dispuesto a brindar la generosa nación del norte a quienes abrazaran la nueva fe y el nuevo término.

En el ocaso de la reunión, el Pastor Robert pidió a todos cerrar los ojos mientras su esposa le secaba el sudor que emanaba del cabello rubio y tomaba su mano unos segundos después. En su oración, agradeció a su país el haberlo enviado a cristianizar América latina. Con la voz entrecortada y en su inglés castellanizado, pedía que Dios siguiera utilizando a sus compatriotas en la lucha contra las herejías del medio oriente y rogaba porque pronto el campo estuviera listo para enviar misioneros latinos a un territorio tan sumido en la ignorancia.

Después del amén, el líder de alabanza pidió a la iglesia entonar cánticos de victoria.


lunes, 25 de agosto de 2014

Felipe el converso



Por: H. K. Michael Ayala Alva

I


Felipe regresa a casa después de quince años. Su padre lo ha recibido en el aeropuerto en su viejo Station Wagon del 95´, el saludo es sincero aunque sencillo. Un largo abrazo y un par de lágrimas acompañan el encuentro. La despedida no fue igual, de hecho, fue intempestiva. Su padre gestionó - con el poco dinero que tenía - una salida a cualquier destino que lo mantuviera lejos de la opción por los pobres, la Teología de la liberación, la lectura crítica de la Biblia y otras ideas que en aquel entonces empezó a decir en voz alta en la iglesia. 


II

Felipe, fiel congregante dominical y líder de jóvenes, había leído la Biblia más de tres veces, conocía todos los versículos de memoria, enseñaba los martes aquellos textos que eran pertinentes a cada ocasión, para cuando se estaba atribulado, abatido, deprimido, melancólico, desanimado, desesperanzado, etc. Era un referente para sus hermanos en Cristo,un ejemplo para la iglesia y un orgullo para su padre. Su extraordinaria habilidad memorística - aprendida en la iglesia - lo hizo ingresar en primer intento a la Universidad San Marcos. La celebración se extendió desde el lunes de entrega de los resultados hasta el domingo de culto dominical, día en que el Pastor lo llamó adelante, lo puso de ejemplo para todos y como testimonio de la perseverancia en Cristo.

Los primeros meses fueron de entusiasmo, mas las clases de Dialéctica e Introducción a la Filosofía desarmaron en un instante la complicada instrucción bíblica que poseía. Bastó cuestionar la existencia de Dios y poner en duda la autoridad de las Escrituras para todo lo que había creído estuviera en profundo cuestionamiento. Quiso resolverlo con sesiones de oración, con cánticos de alabanzas, ayunos, libros cristianos, pero nada funcionaba. Pese a los intentos no se rindió, organizó actividades con el grupo de jóvenes, largas sesiones de estudio bíblico con los ancianos, vigilias de reflexión bíblica y oración. Sin embargo, y a pesar de los esfuerzos, las dudas instaladas en su mente no lo abandonaban. Habría doblegado su fe sino hubiera encontrado un pequeño grupo de cristianos católicos que hablaban de un "Dios de la liberación", del tiempo de superar la dependencia, anular los argumentos en favor de grupos de usaban la Biblia para ganar dinero y que era el tiempo de asumir no la reflexión para escapar del mundo, sino para cambiarlo.

Los cambios en Felipe se manifestaron durante los diálogos de sobremesa con su padre. Progresivamente, el otrora orgullo de la iglesia desplazaba los textos bíblicos clásicos y empezaba a pronunciar frases como "opción por los pobres", "Jesús fue el primer socialista", "Si Dios existiera, quisiera la liberación". Al principio, su padre tomaba esas palabras como travesura de chiquillo, con el tiempo, se hizo más difícil hacer retroceder argumentativamente a su hijo. La apelación al sentimiento, a lo que ahora tenían y a los recuerdos del pasado eran las únicas armas que le quedaban para mantener a su hijo en la Iglesia.

No obstante, la extensión de sus palabras se proyectaron a la reunión de jóvenes, donde empezaba a cambiar las enseñanzas bíblicas por frases de Gustavo Gutiérrez, Leonardo Boff y John Sobrino. Los jóvenes, confundidos pero fieles, empezaron a extender lo que proclamaba Felipe en sus casas. La alarma fue dada por Felícita, quien era viuda de un policía, la cual se presentó con su hija en la oficina del Pastor para saber si era cierto que Felipe estaba organizando la participación de los jóvenes en un partido político. y en actividades socialistas. Pese a la reunión privada entre Felipe, su padre y el pastor, las advertencias y casi amenazas de disciplina y las charlas teológicas de un anciano designado a la re-instrucción del joven revoltoso, Felipe continuó. La expulsión del liderazgo de jóvenes fue la primera consecuencia, pero siguió reuniéndose en casas de amigos y cualquier espacio que se pudiera encontrar, decidió fundar un "comité de base" clandestino para luego participar activamente en las marchas de protestas y en el reparto de panfletos en diferentes sectores de Lima. Los ruegos de su padre, las preguntas sobre donde había estado y las bofetadas en la cara se multiplicaron. Felipe se arrepentía todos los sábados en la noche, asistía al culto el domingo y volvía a sus andanzas de lunes a viernes. Aunque era complicado, trataba de aparentar serenidad en la iglesia y aprovechaba sus visitar para conseguir adeptos, de preferencia jóvenes. Muchos lo escuchaban emocionados y empezaron a realizar preguntas incómodas al Pastor y los líderes, quienes poco podían responder cuando les hablaban de porqué Dios permitía la pobreza, a qué se debía que hubieran cristianos más ricos y otros más pobres, etc. Las inquietudes se convirtieron en reuniones, las reuniones en eventos, los eventos en jornadas, las jornadas en crisis eclesial, la crisis eclesial en la necesidad de hacer algo, en la urgencia de hacer frente a Felipe.

El Pastor y el Consistorio llamaron a Asamblea un viernes en la noche, la consideraron una emergencia ante los constantes pedidos de Felipe para participar como iglesia en política. Los ancianos expusieron numerosos versículos bíblicos que hablaban de no intervenir en las actividades mundanas, "poned la mira en las cosas de arriba y no en las de la tierra", "sometéos a la autoridad", "no tocaré al ungido de Israel", "someteos con todo respeto a vuestros amos", entre otros. Tras el arsenal bíblico vinieron los consejos de los líderes, las recomendaciones y la entrega de una carta donde Felipe debía firmar su retractación y arrepentimiento si quería continuar como miembro, la misma que debía entregar a quienes lo seguían.

Uno a uno, los hermanos que entonces seguían a Felipe fueron pidiendo perdón. Llorando, gritaban que los textos bíblicos leídos les habían hablado al corazón y que se arrepentían de sus pecados. El Pastor sonrió, los ancianos cerraron los ojos y juntaron las manos en agradecimiento.

Solo Felipe se levantó sin decir palabra, su padre no pudo detenerlo. En algunas horas, logró convocar a todos los jóvenes de la iglesia que ya no asistían. Tal como lo habían planeado, irían a la marcha programada en la Plaza 2 de Mayo. Ya en la avenida, un patrullero los interceptó. Todos escaparon salvo él. Levantó los brazos y cerró los ojos antes que le cayera el primer golpe con la cacha de una pistola. Los policías no escucharon el ruego de su padre que venía de lejos, lo llevaron a la comisaria donde estuvo toda la madrugada. El padre de Felipe rogó a la hermana viuda que quitara los cargos, pidió al pastor que intercediera, mas le repetían que la cárcel que tendría su hijo era la consecuencia de sus acciones y ya no había marcha atrás.

Minutos antes de ser llevado por un "grupo especial" del ejército, el padre de Felipe llegó con cinco fajos de dinero dispuestos a entregarlos a cambio de la libertad de su hijo. "Libérenlo" - dijo el Capitán. "¡Y tú mocoso, déjate de huevadas revolucionarias que le has costado bien caro a tu viejo!".

El Comisario les indicó que solo tenían unas horas antes que las investigaciones pasaran a los grupos paramilitares. Así, Felipe fue embalado y escondido en el único camión de carga que le quedaba a su padre después del remate de todos los demás para conseguir dinero rápido. El carro tenía rumbo clandestino y recorrido furtivo. No se despidió aquella vez, no hubo un te quiero, tampoco un te amo, mucho menos algún abrazo. Felipe, sudoroso, moreteado, temblando y llorando, obedeció a cada palabra de su padre y finalmente partió en un viaje para conservar la vida.

III

Dos años después, logró contactarse con su padre, dejó las aventuras políticas y se dedicó a trabajar. Con los años, volvió a los pies de Jesucristo y se reconcilió con el Señor. Dejó para siempre las aventuras políticas tras numerosas capacitaciones bíblicas en una iglesia evangélica independiente y se dedicó solo a su familia y a realizar una vida de iglesia sin intervenir en reformas, revoluciones, procesos electorales o cualquier acción que tuviera que ver con "cambios de estructuras", "procesos de liberación" u otros. Se concentró en las capacitaciones inspiradas en Romanos 13:1 y la necesidad del sometimiento para una vida plena, charlas que - una vez enseñadas - se dedicó a transmitir como parte de su colaboración eclesial. Tras largos años y tiempos de paz, tomó rumbo a su amado país y al reencuentro con su padre.

Tras el descanso, un breve desayuno y un fraternal almuerzo, Felipe volvió a la Iglesia, los abrazos y gestos de hermandad fueron múltiples, muchos antiguos hermanos ya no estaban pero todavía permanecían el Pastor y los líderes que otrora tiempo lo habían expulsado por no retractarse de sus decisiones y opiniones. El Templo lucía de un color que había visto en varios carteles electorales mientras su padre lo llevaba a casa. Las hermanas que lo recibieron tenían prendedores donde aparecía la foto del Pastor y un candidato a la alcaldía del distrito. El culto había cambiado de los himnarios a las diapositivas y de la guitarra de palo y bombo a los instrumentos electrónicos. Así, la alabanza saturaba el ambiente, las hermanas danzaban, los hombres levantaban las manos, todo ello en dos horas, tiempo que en otras épocas habría servido solo para la prédica. El pastor saludó desde el púlpito a Felipe, habló de lo orgulloso que debía estar su padre y después llamó a un hombre de terno y corbata verde a subir al púlpito; lo presentó como candidato ungido por Dios para participar en las próximas elecciones, agradeció la generosa donación de su partido al pintado del templo y a la compra de nuevos instrumentos, basó su prédica en textos bíblicos como "Dios nos ha puesto como cabeza y no cola", "Id y predicad el evangelio a todas las naciones", "Señoread la tierra", "Reyes de naciones", "nación santa, pueblo adquirido por Dios", entre otras. Habló contra el anticristo Obama y el partido satánico demócrata de EEUU, de la urgencia de enfrentar el liberalismo y del apoyo que la congregación estaba recibiendo desde el momento en que, bendecidos por entidades cristianas, empezaron a apoyar a líderes políticos en pro de la conservación de los valores morales y éticos que defendieran la familia natural y el orden de Dios en este mundo.

Felipe escuchó atentamente cada palabra. Miró a su padre, recordó la huida de hacía treinta años y los textos que le recitaron cuando su expulsión. Curtido por el tiempo, ya no quiso reaccionar. Al término del culto, un antiguo líder lo abrazó fuertemente, le dio la bienvenida, le contó emocionado lo que la iglesia estaba haciendo y le entregó un afiche, un folleto, un llavero y un prendedor donde el Pastor abrazaba al candidato.

- Varón, el Pastor está muy contento con su regreso, quiere conversar usted.

Felipe prefirió evitar al hermano para buscar entre la multitud de saludos y felicitaciones a su padre, mas lo encontró ocupado conversando con la hija de la hermana Felícita, ahora esposa del hijo del Pastor. Decidió irse a casa solo.

Antes de cruzar la vereda, arrojó discretamente los obsequios del hermano, mientras pensaba en la mejor excusa para regresar a la patria que lo acogió años atrás.










La Teología que empodera


Por: Abel García

Hace tiempo que observo con atención este nuevo escenario de la iglesia evangélica, que ha pasado de un rechazo casi patológico al mundo, a no involucrarse con él en lo absoluto, al predominio de teologías escapistas que esperan el arrebatamiento y la segunda venida (y, claro está, el privilegio de las actividades evangelísticas como único contacto con el mundo), a esta situación actual en donde muchos pastores y creyentes entran en política de manera visible. ¿Qué cambió en estos pocos años? ¿Qué explica esta mutación radical de la manera en que la iglesia ve al "mundo"? ¿Cómo así llegamos a tener una Primera Ministra evangélica en el Perú? En la página “Teología Feminista” de Facebook, encontré este excelente texto de la teóloga paraguaya Esther Baruja, quien reflexiona sobre la relación entre la teología de la prosperidad y la participación de los evangélicos en la política. Dice ella:
"Muchos pastores a lo largo de Latinoamérica han incursionado en la política y hasta han creado partidos políticos. En el Brasil por ejemplo hasta tienen bancada parlamentaria. Si van a sus iglesias escucharan sermones relacionados con el éxito y la prosperidad material que los "hijos de dios" merecen. Según esta teología, estas bendiciones vienen en premio a la obediencia. Obediencia a las reglas y a las interpretaciones dogmáticas de cada grupo. Entonces la obediencia es a la denominación, principalmente, y no a "dios" ya que las interpretaciones varían. Aunque se crea presión, miedo, y luego culpa si no se obedece. La explicación de la existencia de la pobreza, desde esta teología, es por la desobediencia y el alejamiento de "dios" de los infieles. No existe una reflexión sobre las estructuras sistémicas de opresión que van más allá de cumplir preceptos religiosos. El ir los domingos a las reuniones, diezmar puntualmente, asistir a conciertos de alabanzas y promover la idea del sexo como lo peor que pasó a la humanidad que sólo se redime con matrimonio heteronormativo son motivos para que "dios" "bendiga grandemente" a una nación".
"La nación, sea cual sea el país en donde se encuentre el pastor en cuestión, será "cabeza y no cola", será "lumbrera para todas las otras naciones" y el pueblo prosperará de una manera inimaginable. Estos mensajes se repiten en todas las iglesias de todos los países que tienen este tipo de denominaciones de la teología de la prosperidad". Siguiendo estas ideas los pastores entran a la arena política, con miles de seguidores ya influenciados con este sueño de partido teocrático, con la certeza de que "dios" debe dirigir el país con la "mayordomía" de estos "siervos", a los que no hay que criticar por cierto. En este escenario es fácil ver [por ejemplo, en Paraguay] como Arnoldo Wiens, pastor menonita, logró ser senador por el Partido Colorado, y ahora su hijo Esteban [está postulando a] un puesto en la intendencia de Ciudad del Este. Quizá pueda haber comparación entre la elección de Lugo y Wiens. Pero creo que la [teología] católica y la evangélica de la prosperidad [crean] mentalidades diferentes. La primera es más sobre la esperanza hacia un caudillo, que por ser religioso, sea más justo. En el segundo caso es sobre poder, sobre crear una teocracia, sobre "exigir los derechos de príncipes por ser hijos del rey de reyes". El liderazgo político de los evangélicos que siguen esta teología, raya en lo mesiánico”

Yo no sé si por la teología de la prosperidad venga la explicación completa de estos cambios profundos, pero si creo que tiene influencia en todo esto. Esta teología es muy criticada por muchos de sus énfasis, pero si ella es parte responsable de este viraje, lo interpretaría como cosa positiva: sin quererlo directamente, empoderó a los fieles y los empujó fuera de las cuatro paredes de las iglesias. Solo espero que en el futuro no hayan más casos como los de Efraín Ríos Montt, o el de funcionarios menores vinculados a la corrupción generalizada de nuestros países, pero soy poco optimista al respecto

viernes, 8 de agosto de 2014

Julio Rosas y "Camión"


Por: Germán Vargas Farias
Como corresponde, primero las presentaciones. Julio Rosas es un político fujimorista, natural de Huánuco, que se desempeñó como pastor evangélico durante más de 30 años, y que lo más notorio que ha hecho desde su arribo al Congreso ha sido oponerse tozudamente a la Unión Civil.
"Camión" es el apelativo de Alvaro Francisco Serapio Artaza Adrianzén, capitán de corbeta de la Infantería de Marina, que estuvo al mando de la base contrasubversiva acantonada en Huanta en 1984, lugar y año en que se registraron la mayor cantidad de víctimas provocadas durante el conflicto armado interno en el Perú.

Hasta aquí parece no haber mayor relación entre el congresista y el marino, pero veamos lo que sigue.

Hace algunas semanas se dio a conocer que Sergio Tapia, abogado que ha trabajado como asesor docente en Derecho Constitucional de la Marina de Guerra del Perú, y ferviente admirador de Jorge Rafael Videla, dictador argentino cuyo gobierno -según él mismo admitió- mató a "siete mil u ocho mil personas" que estaban detenidas o secuestradas y que hizo desaparecer para disimular sus muertes, es asesor de, ta, ta, ta, tan …, Julio Rosas.

No sólo eso, al congresista Rosas que sin ningún pudor dijo ser, en su hoja de vida, un infatigable luchador por los derechos humanos, con tantos años como pastor y sabiendo lo que representa para la comunidad evangélica la matanza de los seis presbiterianos en la Iglesia de Callqui, no se le ocurrió mejor idea que contratar como asesor a quien fuera abogado de los marinos procesados por la matanza de El Frontón y ¿adivinen qué?, también de "Camión".
A "Camión" se le atribuye responsabilidad principal en la matanza de Callqui. Sin embargo, no se le pudo someter a juicio pues primero fue supuesta víctima de un secuestro, logrando luego que judicialmente se declarase su "muerte presunta". Todo indica que fue una patraña más, quien sabe urdida por algún abogado devoto de asesinos.

La trayectoria de Sergio Tapia, sus presuntas simpatías con Adolfo Hitler y la asesoría bien remunerada prestada a controvertidos personajes como Luis Giampietri y Rafael Rey, era harto conocida. Siendo así, contratar como asesor a un individuo de estas características no es una casualidad.

Dime con quién andas y te diré quién eres, dice el refrán. Y la Biblia, que supongo aún lee el congresista Rosas, dice ¿Andan dos hombres juntos si no se han puesto de acuerdo? (Amós 3:3), y ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia?, ¿y qué comunión la luz con las tinieblas? (2 Co. 6:14). Las personas suelen juntarse con quienes tienen afinidad. Parece estar claro en el caso del congresista Rosas.

A 30 años de la matanza de los seis presbiterianos en el Templo de Callqui, conviene hacer memoria. Los hechos se interrelacionan, las personas también, unos buscan y aman la justicia, otros la envilecen y manipulan. Las advertencias son bastantes, la arrogancia mucha más.

sábado, 12 de julio de 2014

EL OMBLIGO DE ADÁN



Por: H. K. Michael Ayala Alva

Las recientes investigaciones del biblista liberal y de confesión atea, Kurt Kerrigan Van Dick, han dado cuenta de los temas teológicos abarcados durante las décadas de los 80´y 90´en el mundo evangélico. El país, por entonces, vivía épocas de guerra interna, hambruna, ausencia del Estado en las provincias, corrupción en todos los ámbitos del poder ejecutivo, legislativo y judicial, terrorismo, presencia de grupos paramilitares, asesinatos, desapariciones, informalidad, delincuencia, dictadura, caos económico entre otros aspectos que pueden conocerse ante una sencilla lectura de la historia. La inquietud del autor – como indica el prólogo de su libro – se despierta cuando los dos grandes Seminarios evangélicos de su país son reconocidos constitucionalmente por sus aportes “a la sociedad de nuestra nación”. ¿De qué aportes se trata? ¿Qué temas trabajaron durante una época tan violenta? Aunque ambas entidades, ahora universidades evangélicas, le negaron la posibilidad de realizar su investigación por ser un teólogo liberal que apoya la Unión civil entre homosexuales, pudo reunir toda la información pertinente a través de entrevistas, conversaciones y otras acciones no tan académicas.

El complejo libro consta de tres partes; una de ellas contiene cinco capítulos que corresponden a las temáticas teológicas que ambos seminarios abordaron en una época de constantes cambios políticos y sociales:

  1.        La posibilidad de la salvación del diablo y sus demonios.
  2.        ¿De dónde salió la esposa para Caín
  3.        Los gemidos, vómitos y sonidos de animales como expresión del Espíritu santo.
  4.        Las poses sexuales dentro del matrimonio según la Biblia.
  5.        El ombligo de Adán.
Dado lo extensa de la investigación del autor, resulta adecuado trabajar el tema más breve, es decir, el último. Dicha parte del libro inicia con la crónica de la expulsión de un grupo de estudiantes y profesores que crearon una serie de jornadas de debate teológico en torno a la realidad nacional, así como la importancia de participar como evangélicos en la vida política del país; tildados de comunistas, fueron sancionados por sus iglesias, separados de los seminarios y sacados de todo ámbito evangélico.

Tras la salida de dichos hermanos y hermanas, ambos Seminarios solo aceptaron a personas “maduras en la fe” y hombres de preferencia, descartándose la posibilidad de estudio de las mujeres, salvo una generosa contribución económica de la denominación que pretendiera enviar a una fémina.  De este modo, y saneada la biblioteca luego de quemarse en un culto unido los libros de Tillich, Gutiérrez, Barth, Ayala, Cussianovich, entre otros, se procedieron a abordar teológicamente los temas de quehacer intelectual pertinentes a las inquietudes evangélicas. Uno de ellos, el ombligo de Adán.

El inicio de la temática se dio en un salón, cuando un estudiante inquieto preguntó nuevamente lo que su Pastor no pudo responder y la razón por la que lo habían enviado al Seminario bíblico. El profesor se maravilló con la pregunta y generó un importante intercambio de ideas con los estudiantes. Emocionado, se dirigió al Rector académico quien no dudó en abrir una conferencia nocturna, invitando a los diferentes teólogos del mundo evangélico. Asimismo, una Asamblea académica pidió que este tema sea un eje transversal en la currícula, pues en una sociedad tan violenta y desgarrada por la discriminación, era muy importante volver al Génesis y lo que es el ser humano, más aún, en tiempos donde la evolución pretendía atacar con más fuerza al Creacionismo.

Las charlas se vivían con ardor en los salones, en los intermedios, a la salida, en las iglesias, en los cuartos de los internos, etc. Se hicieron varias publicaciones, se forjaron varias revistas, boletines, folletos, conferencias, charlas, simposios, congresos. Para los evangélicos de entonces no les fue un obstáculo la recesión económica (recibían fondos del extranjero), tampoco la violencia terrorista, mucho menos las desapariciones de hermanos y hermanas en provincias. Todos eran una sola unidad, en medio de la calamidad nacional, era más que imprescindible abordar un tema que cumpliría con éxito la misión de predicar el evangelio. De este modo, resuelto el tema, los teólogos evangélicos de entonces se consideraban ya en la línea de Wycliff, Calvino, Berkhof y otros tantos pensadores y defensores de la sana doctrina. Mientras el país se desangraba en temas de índole terrenal (matanza del ejército a campesinos, golpe de estado, anulación de la democracia), los Seminarios se abocaban a temas espirituales y bíblicos tal y como lo había dicho el Señor en su palabra “poned la mira en las cosas de arriba y no en las de la tierra”. Los más pentecostales, esperaban pronto el martirio en medio de tan pertinente discusión teológica.

Los debates eran intensos y despertaban más de una polémica; cuando se decía que, efectivamente, Adán tenía ombligo, aparecían los textos que sostenían que el ser humano había sido creado a “imagen y semejanza” de Dios, lo cual implicaba que Dios también tendría ombligo, más complicaciones se presentaban con los pentecostales, pues habría que definir con exactitud si si era el Padre, el hijo o el Espíritu santo quien lo tenía, este último no podía serlo para quienes pensaban en el Espíritu santo como una fuerza impersonal, tampoco podría ser el Padre pues un ombligo implicaría que tuviera un antecesor. Así, era casi un acuerdo que el ombligo de Adán era herencia del hijo, pero allí aparecieron dos sub-escuelas, los que sostenían que el ombligo era una imagen real en el hijo para simbolizar el vínculo con el Padre; otros, por el contrario, daban más un significado metafórico o espiritual para indicar la eterna dependencia de Jesucristo en Dios.

Sin embargo, los más férreos y ortodoxos iepianos que estudiaban en el Seminario consideraron una cuestión herética dichas interpretaciones, pues descartaba los vínculos con el Espíritu Santo. Más aún, algunos cripto-católicos señalaban que el ombligo de Adán también lo tenía Jesucristo para indicar la presencia de la Virgen María (de allí la canción, más que tú solo Dios, solo Dios), pero, dado que era un seminario protestante-evangélico, estas posturas teológicas fueron severamente rechazadas y sus defensores expulsados de la institución educativa.

La intensidad del debate convocó a muchos teológicos y biblistas no sólo del Perú sino del extranjero, quienes tuvieron remitirse al griego, al arameo y al hebreo a fin de dilucidar los inconvenientes. Sin embargo, su presencia generó más conflicto, pues los de Asambleas indicaban que la letra mataba y era más preciso dejarse llevar por la inspiración del Espíritu Santo para identificar la verdad revelada en las escrituras.

A pesar de los toques de queda, los constantes atentados, los schocks económicos, las desapariciones inesperadas de personas que nadie los pensaría terroristas, el Seminario evangélico pudo organizar un evento junto con el Seminario de los andes, un gran congreso que respondería a un tema de gran universalidad y que calmaría las inquietudes teológicas y pertinentes de la época. Dicho evento debía hacerse en la completa discreción y a él vendrían hermanos y hermanas “maduros en la fe” y , como dice Gálatas, dispuestos a comer carne y no beber leche espiritual solamente.

Al congreso, vinieron hermanos y hermanas de las diferentes iglesias evangélicas, pero la iglesia de la Alianza de los cristianos prefirió no ir pues consideraba que era mejor no tomar una posición definitiva al respecto; estando las partes reunidas, las dos grandes instituciones teológicas marcaron sus posturas académicas tras intensos debates, jornadas de oración, himnos y cánticos de alabanza.

Los del Seminario evangélico decidieron aferrarse a las escrituras para sustentar su perspectiva. Así, consideraban pertinente desterrar cualquier interpretación inspirada en una lectura sociológica o antropológica para remitirse mejor a los idiomas originales. De este modo, terminaron considerando que la Biblia no afirmaba ni negaba la posibilidad de que Adán tuviera ombligo. Asimismo, las escrituras mismas no señalaban con exactitud los detalles de la creación sino se hablaba de un ser humano, que tendría el mismo cuerpo que tenemos nosotros ahora salvo la bendición divina de vivir en el huerto del Edén.

Por su parte, los intelectuales del Seminario bíblico de los Andes apelaban a la interpretación de los textos bíblicos desde un mensaje espiritual, es decir, con la unción del Espíritu Santo, llegaron a concluir (tras cuarenta días de ayuno y oración), que Adán no podría haber tenido ombligo y quizá su cuerpo no era un cuerpo como lo entendemos nosotros, sino más bien una entidad casi espiritual con muy poca tendencia a lo pecaminoso y por lo tanto sin ombligo, es más, que dicha parte del cuerpo humano se colocó después de la caída como símbolo profético de lo que vendría después, aunque existió un pequeño sector que reveló que el ombligo podría haber sido puesto en Adán como señal del futuro pecado y de la sabiduría de Dios lo conocía todo. Sin embargo, esto no fue de parecer de los bautistas pues dicha afirmación señalaría que la creación ya estaba condenada desde el principio de los tiempos y eso haría a Dios un ser injusto.

A pesar de las diferencias de pensamiento, fue unánime la intención de mantener el diálogo teológico y continuar con temas de gran trascendencia para el país, pese a los obstáculos que instituciones como el Concilio evangélico de iglesias planteaba, pues no se cansaba de hablar de Derechos humanos, democracia y otros temas comunistas y mundanos.

***
Los teólogos evangélicos, con el tiempo, consideraron de vital importancia formar una agrupación política que pudiera alcanzar el gobierno nacional. El “ombligo de Adán” fue solo el inicio de una serie de inquietudes, entre ellas la evangelización de todo el país y la posibilidad de extender este tipo de diálogos en espacios como la Presidencia y el Congreso de la república. Así, y con mucho esfuerzo, lograron formar parte de partidos políticos de ultra-derecha y un movimiento político independiente. Ya en el poder, forjaron – con la ayuda de liberales arrepentidos y convertidos a la sana doctrina – un proyecto de ley que reconociera tanto al Seminario bíblico como al Seminario de los andes por su pertinente labor y aportes a la nación, dicho proyecto fue aprobado no sin antes negociar con el partido del gobierno anterior, el cual estaba siendo juzgado por indultos a narcotraficantes, el segundo grupo de votos se dialogó con los representantes del otrora dictador que yacía en arresto domiciliario, para conseguir la mayoría votante, los hermanos dieron una generosa donación a los congresistas que obedecían a la voluntad del cardenal. Así, y con mucho sacrificio, el dictamen fue aprobado por amplia mayoría, mejor aún, se logró colocar en la nueva Constitución política de la nación el reconocimiento público de ambas instituciones teológicas por su aporte con temas de pertinencia a la nación, así como la aprobación de una ley que volviera a ambas entidades académicas en universidades; pero todo lo indicado forma parte la tercera parte del libro, el cual comentaremos en otra ocasión.