El
fundamentalismo evangélico y sus actividades de reorganización
Por: H. K. Michael Ayala Alva
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El Concilio y la Unión de iglesias
deben desaparecer.
Sin texto bíblico
que mediara, el Ps. Miguel declaró su plan de trabajo para los siguientes años.
La reunión había sido pactada después del “Triunfo de la revocatoria”, pero la
derrota la había pospuesto, acaso para asimilar un fracaso rotundo y la
urgencia de intentar construir discursos teológicos que la justificara, en
especial cuando todas las prédicas siempre se amparaban en palabras de éxito y
triunfo aplastante.
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No solo ellos, hay que sacar a los liberales de las Sociedades
Bíblicas.
La declaración del
Ps. Luis era redundante pero necesaria. Las posiciones más eclécticas habían
copado muchos espacios de poder que no les correspondían. Era necesario actuar
inmediatamente, con la agilidad de la serpiente, como indicaba la Biblia.
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Que el Hermano Tito y el Ps. Luis
publiquen lo más pronto posible, que sea antes de la Asamblea del Concilio.
A pesar que la
campaña anti-gay había sido diseñada para revocar a la Alcaldesa de la Capital,
su fracaso en el ámbito público mostraban que podía usarse en lo privado. Así,
los esbirros de una naciente coalición de poder en el mundo evangélico pensaron
que podía enrumbar todo el material obtenido a un ataque certero a los
evangélicos liberales. De este modo, surgieron dos publicaciones que estuvieron
a un paso de acaparar la presidencia de la Junta directiva del Concilio.
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La capital no se ha perdido, estoy
en contacto con la gente del Mercado mayorista, pronto desharemos la gestión de
la Alcaldesa, los mayoristas volverán.
El Ps. Julio había
destinado los gastos de representación del Congreso a reclutar todos los votos
evangélicos posibles para su reeleción, la Parada era su última carta, pues
todos sabían que el partido del “Chino” lo abandonaría. El Ps. Julio había
mostrado ser más astuto que los mismos hijos del partido naranja. Primero, se
había vendido como la voz evangélica, lo que le daría los primeros números en
la candidatura congresal, pero una vez en el poder, trabajó su propia agenda:
la extensión de un Perú evangélico liderado por él y sus hijos de modo
vitalicio. Sin embargo, sus movimientos y acciones no alcanzaban más allá de
una iglesia en Huarochirí o un grupo de denominaciones en la parte sur de Lima.
Ante esta situación, los fujimoristas ya no lo soportaban y empezaban a mirar
otras alternativas, siendo el Ps. Miguel un candidato prometedor. El Ps. Julio
y sus hijos no lo sabían, o no querían saberlo.
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No creo que el Ps. Humberto quiera
continuar en la política ¿saben a quien dejará su partido?
De todos los
evangélicos, el que había obtenido más “cámaras” era el Ps. Humberto, la
Comisión que presidía lo mantenía en el centro de las noticias y, sin saber
como, conservaba una imagen de eficiencia ante los evangélicos aunque de
ineptitud para las clases políticas más ilustradas.
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Habrá que llamarlo, no creo que se
oponga a nuestras propuestas.
El Ps. Claudio
había llegado tarde tras un retraso producto de una charla en su agrupación,
pero en el tiempo propicio para emitir una opinión. Su reciente apoyo al Ps.
Julio lo había salvado de una bancarrota segura y de una serie de deudas
acumuladas en más de sus quince tarjetas de crédito. Aunque siempre fue mirado
con sospecha, sabían que un buen fajo de dólares compraría un buen apoyo y
convocador de multitudes. Todos agradecían por el Ps. Claudio, mas no los
asesores, que con cada nuevo miembro de la coalición veían mermados sus
ingresos. Manuel, Pedro, Tomás, Oscar y Bernardo miraban con desdén cualquier
nueva incorporación.
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Hay que trabajar de modo más
organizado, mejor que nuestras últimas acciones. Una vez en el gobierno, habrá
mucho para todos.
El anfitrión de la
reunión llamaba la atención de modo delicado. Pese al fracaso reciente, sabía
lo importante de mermar el avance liberal en el mundo evangélico y la
importancia de contar con el lado más visceral, recalcitrante y fundamental.
Después de todo, los evangélicos liberales habían sido una “piedra en el
zapato” en el gobierno de su padre y el corrosivo que a la larga lo sacó de la
presidencia. Era preciso reunir a todos los evangélicos con deseos de poder y
dinero, convocarlos bajo la sombra de un partido político fuerte, recordar las
antiguas coaliciones, explicar los motivos del autogolpe, las disculpas y el
perdón pertinente y prometer un gobierno amparado en sus Sagradas escrituras.
Así, los evangélicos conservadores conseguían triunfos a nivel interno y se
convertían en la plataforma para un posible ininterrumpido gobierno del partido
naranja. Un tiempo en el cual, todos tendrían su respectiva porción económica y
política dentro del país.
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Señores, el buffet está servido,
síganme por favor.
Los pastores y
líderes evangélicos se acercaron tras la llamada del organizador de la reunión.
En el camino fueron conversando para ultimar detalles de cara a las elecciones
del 2016. Los encuentros coincidieron en conversaciones del pasado y la
importancia de poseer miles de miembros en las iglesias. Todos evitaban hablar
de la derrota en la revocatoria, del pastor acusado de violación y la
desesperada campaña de llamadas telefónicas que amenazaban a los evangélicos
que se les opusieron.
El anfitrión
observaba con una sonrisa las decenas de pastores y líderes que se acercaban
con cierta prisa al buffet. Sin dejar de sonreír, habló con su hermana:
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China, Papá y nuestro tío tenían razón, son
fáciles de comprar, igual que en el 90.
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Si, un poco de poder y dinero
nomás. Pero siempre con cuidado, no vaya a ser que quieran más de lo que
pueden.
En las viandas, los
pastores y líderes se empujaban cortésmente para obtener la mejor porción que
su plato pudiera acumular.
La Siberia, 21 de
Abril del 2013






