sábado, 12 de julio de 2014

EL OMBLIGO DE ADÁN



Por: H. K. Michael Ayala Alva

Las recientes investigaciones del biblista liberal y de confesión atea, Kurt Kerrigan Van Dick, han dado cuenta de los temas teológicos abarcados durante las décadas de los 80´y 90´en el mundo evangélico. El país, por entonces, vivía épocas de guerra interna, hambruna, ausencia del Estado en las provincias, corrupción en todos los ámbitos del poder ejecutivo, legislativo y judicial, terrorismo, presencia de grupos paramilitares, asesinatos, desapariciones, informalidad, delincuencia, dictadura, caos económico entre otros aspectos que pueden conocerse ante una sencilla lectura de la historia. La inquietud del autor – como indica el prólogo de su libro – se despierta cuando los dos grandes Seminarios evangélicos de su país son reconocidos constitucionalmente por sus aportes “a la sociedad de nuestra nación”. ¿De qué aportes se trata? ¿Qué temas trabajaron durante una época tan violenta? Aunque ambas entidades, ahora universidades evangélicas, le negaron la posibilidad de realizar su investigación por ser un teólogo liberal que apoya la Unión civil entre homosexuales, pudo reunir toda la información pertinente a través de entrevistas, conversaciones y otras acciones no tan académicas.

El complejo libro consta de tres partes; una de ellas contiene cinco capítulos que corresponden a las temáticas teológicas que ambos seminarios abordaron en una época de constantes cambios políticos y sociales:

  1.        La posibilidad de la salvación del diablo y sus demonios.
  2.        ¿De dónde salió la esposa para Caín
  3.        Los gemidos, vómitos y sonidos de animales como expresión del Espíritu santo.
  4.        Las poses sexuales dentro del matrimonio según la Biblia.
  5.        El ombligo de Adán.
Dado lo extensa de la investigación del autor, resulta adecuado trabajar el tema más breve, es decir, el último. Dicha parte del libro inicia con la crónica de la expulsión de un grupo de estudiantes y profesores que crearon una serie de jornadas de debate teológico en torno a la realidad nacional, así como la importancia de participar como evangélicos en la vida política del país; tildados de comunistas, fueron sancionados por sus iglesias, separados de los seminarios y sacados de todo ámbito evangélico.

Tras la salida de dichos hermanos y hermanas, ambos Seminarios solo aceptaron a personas “maduras en la fe” y hombres de preferencia, descartándose la posibilidad de estudio de las mujeres, salvo una generosa contribución económica de la denominación que pretendiera enviar a una fémina.  De este modo, y saneada la biblioteca luego de quemarse en un culto unido los libros de Tillich, Gutiérrez, Barth, Ayala, Cussianovich, entre otros, se procedieron a abordar teológicamente los temas de quehacer intelectual pertinentes a las inquietudes evangélicas. Uno de ellos, el ombligo de Adán.

El inicio de la temática se dio en un salón, cuando un estudiante inquieto preguntó nuevamente lo que su Pastor no pudo responder y la razón por la que lo habían enviado al Seminario bíblico. El profesor se maravilló con la pregunta y generó un importante intercambio de ideas con los estudiantes. Emocionado, se dirigió al Rector académico quien no dudó en abrir una conferencia nocturna, invitando a los diferentes teólogos del mundo evangélico. Asimismo, una Asamblea académica pidió que este tema sea un eje transversal en la currícula, pues en una sociedad tan violenta y desgarrada por la discriminación, era muy importante volver al Génesis y lo que es el ser humano, más aún, en tiempos donde la evolución pretendía atacar con más fuerza al Creacionismo.

Las charlas se vivían con ardor en los salones, en los intermedios, a la salida, en las iglesias, en los cuartos de los internos, etc. Se hicieron varias publicaciones, se forjaron varias revistas, boletines, folletos, conferencias, charlas, simposios, congresos. Para los evangélicos de entonces no les fue un obstáculo la recesión económica (recibían fondos del extranjero), tampoco la violencia terrorista, mucho menos las desapariciones de hermanos y hermanas en provincias. Todos eran una sola unidad, en medio de la calamidad nacional, era más que imprescindible abordar un tema que cumpliría con éxito la misión de predicar el evangelio. De este modo, resuelto el tema, los teólogos evangélicos de entonces se consideraban ya en la línea de Wycliff, Calvino, Berkhof y otros tantos pensadores y defensores de la sana doctrina. Mientras el país se desangraba en temas de índole terrenal (matanza del ejército a campesinos, golpe de estado, anulación de la democracia), los Seminarios se abocaban a temas espirituales y bíblicos tal y como lo había dicho el Señor en su palabra “poned la mira en las cosas de arriba y no en las de la tierra”. Los más pentecostales, esperaban pronto el martirio en medio de tan pertinente discusión teológica.

Los debates eran intensos y despertaban más de una polémica; cuando se decía que, efectivamente, Adán tenía ombligo, aparecían los textos que sostenían que el ser humano había sido creado a “imagen y semejanza” de Dios, lo cual implicaba que Dios también tendría ombligo, más complicaciones se presentaban con los pentecostales, pues habría que definir con exactitud si si era el Padre, el hijo o el Espíritu santo quien lo tenía, este último no podía serlo para quienes pensaban en el Espíritu santo como una fuerza impersonal, tampoco podría ser el Padre pues un ombligo implicaría que tuviera un antecesor. Así, era casi un acuerdo que el ombligo de Adán era herencia del hijo, pero allí aparecieron dos sub-escuelas, los que sostenían que el ombligo era una imagen real en el hijo para simbolizar el vínculo con el Padre; otros, por el contrario, daban más un significado metafórico o espiritual para indicar la eterna dependencia de Jesucristo en Dios.

Sin embargo, los más férreos y ortodoxos iepianos que estudiaban en el Seminario consideraron una cuestión herética dichas interpretaciones, pues descartaba los vínculos con el Espíritu Santo. Más aún, algunos cripto-católicos señalaban que el ombligo de Adán también lo tenía Jesucristo para indicar la presencia de la Virgen María (de allí la canción, más que tú solo Dios, solo Dios), pero, dado que era un seminario protestante-evangélico, estas posturas teológicas fueron severamente rechazadas y sus defensores expulsados de la institución educativa.

La intensidad del debate convocó a muchos teológicos y biblistas no sólo del Perú sino del extranjero, quienes tuvieron remitirse al griego, al arameo y al hebreo a fin de dilucidar los inconvenientes. Sin embargo, su presencia generó más conflicto, pues los de Asambleas indicaban que la letra mataba y era más preciso dejarse llevar por la inspiración del Espíritu Santo para identificar la verdad revelada en las escrituras.

A pesar de los toques de queda, los constantes atentados, los schocks económicos, las desapariciones inesperadas de personas que nadie los pensaría terroristas, el Seminario evangélico pudo organizar un evento junto con el Seminario de los andes, un gran congreso que respondería a un tema de gran universalidad y que calmaría las inquietudes teológicas y pertinentes de la época. Dicho evento debía hacerse en la completa discreción y a él vendrían hermanos y hermanas “maduros en la fe” y , como dice Gálatas, dispuestos a comer carne y no beber leche espiritual solamente.

Al congreso, vinieron hermanos y hermanas de las diferentes iglesias evangélicas, pero la iglesia de la Alianza de los cristianos prefirió no ir pues consideraba que era mejor no tomar una posición definitiva al respecto; estando las partes reunidas, las dos grandes instituciones teológicas marcaron sus posturas académicas tras intensos debates, jornadas de oración, himnos y cánticos de alabanza.

Los del Seminario evangélico decidieron aferrarse a las escrituras para sustentar su perspectiva. Así, consideraban pertinente desterrar cualquier interpretación inspirada en una lectura sociológica o antropológica para remitirse mejor a los idiomas originales. De este modo, terminaron considerando que la Biblia no afirmaba ni negaba la posibilidad de que Adán tuviera ombligo. Asimismo, las escrituras mismas no señalaban con exactitud los detalles de la creación sino se hablaba de un ser humano, que tendría el mismo cuerpo que tenemos nosotros ahora salvo la bendición divina de vivir en el huerto del Edén.

Por su parte, los intelectuales del Seminario bíblico de los Andes apelaban a la interpretación de los textos bíblicos desde un mensaje espiritual, es decir, con la unción del Espíritu Santo, llegaron a concluir (tras cuarenta días de ayuno y oración), que Adán no podría haber tenido ombligo y quizá su cuerpo no era un cuerpo como lo entendemos nosotros, sino más bien una entidad casi espiritual con muy poca tendencia a lo pecaminoso y por lo tanto sin ombligo, es más, que dicha parte del cuerpo humano se colocó después de la caída como símbolo profético de lo que vendría después, aunque existió un pequeño sector que reveló que el ombligo podría haber sido puesto en Adán como señal del futuro pecado y de la sabiduría de Dios lo conocía todo. Sin embargo, esto no fue de parecer de los bautistas pues dicha afirmación señalaría que la creación ya estaba condenada desde el principio de los tiempos y eso haría a Dios un ser injusto.

A pesar de las diferencias de pensamiento, fue unánime la intención de mantener el diálogo teológico y continuar con temas de gran trascendencia para el país, pese a los obstáculos que instituciones como el Concilio evangélico de iglesias planteaba, pues no se cansaba de hablar de Derechos humanos, democracia y otros temas comunistas y mundanos.

***
Los teólogos evangélicos, con el tiempo, consideraron de vital importancia formar una agrupación política que pudiera alcanzar el gobierno nacional. El “ombligo de Adán” fue solo el inicio de una serie de inquietudes, entre ellas la evangelización de todo el país y la posibilidad de extender este tipo de diálogos en espacios como la Presidencia y el Congreso de la república. Así, y con mucho esfuerzo, lograron formar parte de partidos políticos de ultra-derecha y un movimiento político independiente. Ya en el poder, forjaron – con la ayuda de liberales arrepentidos y convertidos a la sana doctrina – un proyecto de ley que reconociera tanto al Seminario bíblico como al Seminario de los andes por su pertinente labor y aportes a la nación, dicho proyecto fue aprobado no sin antes negociar con el partido del gobierno anterior, el cual estaba siendo juzgado por indultos a narcotraficantes, el segundo grupo de votos se dialogó con los representantes del otrora dictador que yacía en arresto domiciliario, para conseguir la mayoría votante, los hermanos dieron una generosa donación a los congresistas que obedecían a la voluntad del cardenal. Así, y con mucho sacrificio, el dictamen fue aprobado por amplia mayoría, mejor aún, se logró colocar en la nueva Constitución política de la nación el reconocimiento público de ambas instituciones teológicas por su aporte con temas de pertinencia a la nación, así como la aprobación de una ley que volviera a ambas entidades académicas en universidades; pero todo lo indicado forma parte la tercera parte del libro, el cual comentaremos en otra ocasión.


jueves, 29 de mayo de 2014

Martín. Teología camaleónica




Había dividido su biblioteca  en  tres estantes. Uno para los libros ecuménicos, otro para los eclécticos y conservadores y uno más pequeño para los textos “fundamentales”. El primer estante tenía siempre un maletín grande, pues pagaba las distintas giras al extranjero donde se conferenciaba sobre la importancia de una América latina libre de dependencias ideológicas y que terminaban en una gran comilona, algunos bares y una intelectual interesada (joven o mayor) en liberarse de los prejuicios evangélicos moralistas bajo una cálida sábana de hotel.

El segundo estante se dividía en dos grandes compartimientos, el primero estaba cargado de diccionarios bíblicos, lexicones de griego, hebreo y arameo, Biblias de distinto tipo, libros de Berkhof y hermenéuticas histórico-gramaticales. El maletín, al lado del estante, tenía los fólders de distintos Seminarios teológicos, una agenda con el número telefónico de varias alumnas y pastoras,  las que siempre requerían un consejo o la visita personal a una casa que, por lo general, estaba vacía. Allí estaban guardados también los infaltables recibos por honorarios, que debía entregar fielmente para recibir las generosas ofrendas que pagaban el alquiler de la casa, la gasolina del auto y la comida del mes. El segundo compartimiento estaba abarrotado de textos de René Padilla, Samuel Escobar y todo lo pertinente a la Fraternidad teológica latinomericana y su discurso ecléctico. Estos compartimientos no tenían una definición precisa, era complicada su organización, así que el orden de los libros era más espontáneo, según se dieran las circunstancias y las invitaciones a participar en eventos esporádicos de una perspectiva teológica agonizante.

El tercer estante tenía pocos libros, los comentarios bíblicos Moody, la Reina Valera de 1905, el libro “Evidencia que exige un veredicto”, entre otros clásicos. Pero había un espacio dedicado a acumular múltiples folders que se habían acrecentado en los últimos años. Aunque desde siempre quiso deshacerse de estos libros, las invitaciones cada vez más requeridas de Seminarios y políticos lo obligaron a repasar los textos de su infancia, aquellos libros de los que se había burlado y hasta quemado simbólicamente en sus épocas de teólogo de la liberación. Tiempos en que fue expulsado de su congregación, no sin antes ser perseguido y acusado de herejía, malversación de fondos, apostasía entre otros. Acusaciones de las que debió limpiarse progresivamente haciendo declaraciones públicas, mordiéndose la lengua, asistiendo fielmente a una iglesia bautista, corrigiendo algunas publicaciones, etc. Acciones que cada vez más haría darle más importancia al hasta entonces estante olvidado.

Así, cada vez era más frecuente sacar y poner los libros porque las invitaciones eran continuas, sólo que ahora iban acompañadas del logo de la República del país. Los fundamentalistas evangélicos habían logrado insertarse en el poder político y empezaban a realizar campañas evangelistas en el mismo poder ejecutivo y en las instalaciones del congreso. El primer evento al que fue invitado fue a una condecoración a un intelectual que había consentido en un gobierno homofóbico en un país africano que en nombre de la fe cristiana asesinaba homosexuales. Tiempo después, lo invitaron a dar una charla respecto al sustento bíblico para la Teocracia por encima de las limitaciones de la democracia. Luego, fue conferencista en el evento denominado “El Levítico y la nueva normativa legal”, una publicación que comentó casi con asco, pero que debió defender para poder comprar una nueva computadora portátil. Los eventos se sucedieron uno tras otro mientras el nuevo partido evangélico conseguía cada vez más adeptos, miles de firmas, posiciones en las alcaldías y aspiraciones cada vez más intensas para asumir el control de toda la nación. Es en este proceso en que fueron solicitados sus servicios una y otra vez, ya sea para una charla, la revisión de un discurso, la conferencia en un evento público, la entrevista en un canal de televisión, etc. A la larga, los dividendos para un “Teólogo de los fundamentos” era más sustanciosos que para un Teólogo liberal.

Por ello, y aunque miraba con añoranza el primer estante, sus libros eran cada vez menos consultados, salvo para las ocasiones en que los congresistas evangélicos o ministros de la nación lo llamaran para rebatir las ideas liberales. Así, Tillich, Barth, Cussianovich, Boff, solo eran leídos para escribir libelos contra ellos, para advertir de no ser leídos. Muchas veces los jóvenes teólogos también habían acudido a pedirle consejo sobre estos autores, más aún cuando un cuentista (siempre perseguido y mantenido en la clandestinidad) renegado del mundo evangélico generaba polémica a través de las redes sociales. Él, bajo el permiso de los directores del Seminario, del Concilio, la Unión de iglesias  o la cobertura de los funcionarios evangélicos que trabajaban para el gobierno, iniciaba un ciclo de conferencias, trabajando disertaciones y mostrando los puntos heréticos de las Bultmman, Foulkes o Támez, intelectuales que fueron sus maestros en tiempos en que vivía del dinero de los movimientos ecuménicos.


Pero esos tiempos eran ya lejanos. De terminar entre licores, cigarros y besos furtivos con alguna liberal o feminista, culminaba ahora todo evento con una oración ferviente, un aplauso multitudinario y alguna hermanita dispuesta a conversar con él, en el lugar que fuera, hasta altas horas de la noche. El dinero llegaba más rápido de lo que se pudiera gastar y el respeto y prestigio ante los ojos de sus otrora enemigos le iban abriendo camino inverso a sus primeros intereses. Sin embargo, los recientes éxitos eran solo el comienzo.

Luego del vaso de ron obligatorio matutino, recibió una llamada, era el congresista de la república y futuro postulante a la presidencia, quien le pedía un favor poco habitual.

- Varón, Dios te bendiga. Te llamo porque necesitamos tu apoyo en algo que será de gran bendición para el país. La familia natural necesita tu defensa bíblica. ¿Crees que nos podamos reunir hoy a eso de las tres de la tarde en mi oficina del congreso?

Martín no sintió sorpresa por la llamada, sabía que el Pastor (ahora congresista) necesitaba un elemento común que una a todos los evangélicos si quería sus votos. En la última borrachera con su entrañable compañero de burdeles, Oscar, habían concluído que sólo un tema común y radical le daría los votos para la presidencia que tanto necesitaba el congresista. Pero sabía también las consecuencias de defender ese tipo de ideas, si bien estaba enterado de los jugosos dividendos que se podían recibir por defender a los fundamentalistas evangélicos, le iba a ser más difícil acceder a las becas, los viajes y el financiamiento de sus publicaciones por parte de los ecuménicos.

- Con todo gusto Pastor. Nos vemos allá.

El Pastor congresista se despidió amablemente. Martín colgó el teléfono y miró los tres estantes, según su decisión, debía quitar uno pero tal vez comprar uno más. (continuará...)






sábado, 17 de mayo de 2014

Josías el ilustrado



Por: H. K. Michael Ayala Alva

El teléfono estaba frente a él, bastaba una llamada, un simple “Sí hermano, acepto la propuesta” y seis meses de adelanto de sueldo, una casa, un carro, el cargo de rector en la primera universidad evangélica del país serían una realidad. “Una llamada” – pensaba. Tan simple como levantar el auricular y responder afirmativamente a una propuesta que le había costado su propia libertad.

Las Asambleas, su denominación, ya lo había rechazado en otros tiempos, recordaba sus años de mendigo, rogando por una ofrenda para sostenerse (un poco de té y un pan con mantequilla para todo el día), el doble turno que tenía que hacer en una fábrica donde trabajaba con químicos en turnos de 12 horas si quería permanecer en la lista de aptos. Por lo general, aprovechaba las madrugadas para estudiar a innumerables teólogos que empezó a conocer en su mundo autodidacta. De a  pocos y con mucho esfuerzo (varios días de ayuno y largas caminatas que reemplazaran los centavos del pasaje), empezó a juntar una respetable biblioteca e intentaba vanamente dar una formación bíblica aceptable a los fieles que asistían a su iglesia en las clases que daba los domingos.. “La letra mata” le decía entonces el Pastor, “busca llenarte del Espíritu Santo y no de teología” le repetía cada vez que intentaba inútilmente realizar un estudio bíblico que inevitablemente terminada en un llanto incontrolable, danzas frenéticas y retorcijos místicos de los asistentes.
Sus clases, que había comenzado con cincuenta alumnos fue cancelada un día en que había preparado papelógrafos y separatas para un estudio bíblico sobre el Génesis. Así, en una de sus tantas caminatas de reflexión teológica conoció un reducto de intelectuales teológicos liberales, frases como “estudio crítico”, “teoría documentaria”, “cristología existencial”, entre otros le resultaron el bálsamo que lo libraría del ostracismo en que vivía. Empezó a frecuentar espacios prohibidos por su denominación, a leer autores más allá del mandato de solo leer la Biblia, descubrió que era un fundamentalista (al menos así lo catalogaban) y pensó en no serlo. Entonces no tenía nada que perder, las propuestas de becas empezaron a llegar y se veía en él un prometedor teólogo y libre pensador.

El viaje fue tan rápido como su ascenso en el mundo liberal, pronto se vio familiarizado con eventos y jornadas en pro de una teología menos literalista, ya en tierras de Centroamérica conoció más de una razón (entre bares y amores furtivos), pero ¿regresar a su país? ¿regresar a su iglesia? ¿volver al lugar donde no tenía ni parte ni suerte? Pensó por un instante en quedarse o viajar a Europa, quizá EEUU, a cualquier lugar menos a su tierra natal. Sabía que, desde el momento en que había tomado el camino de los teólogos liberales ya no había retorno.

Sin embargo, y contra todo pronóstico, decidió regresar al país. ¿Para qué? Dios lo decidiría en el camino. Ya en su tierra comenzó el inevitable vía crucis, un trabajito por aquí, una charlita por allá, un cursito de Teología y otro de Exégesis, pero siempre lo mismo, el pan faltaba en la mesa, el alquiler se debía desde hace meses, los pasajes para ir de un lugar a otro se hacían a pie por lo general y era complicado evitar llegar totalmente lleno de sudor de un lugar a otro. El tiempo pasaba, a lo lejos, sus contemporáneos ganaban jugosos dividendos que esperaba alcanzar y ganar algún día. Después de todo ¿no había estudiado en una institución liberal? ¿no lo habían enviado para ser la voz liberal en el Perú? Pero en el camino había comprendido que el pensamiento liberal no necesariamente es democrático a la hora de compartir el poder y el prestigio. Así empezó a entender a los otrora liberales y ahora apóstoles que cambiaron sus reflexiones exegéticas por predicaciones que terminaban en risas o vómitos santos para la gloria de Dios.

Así, buscando un lugar y un destino decidió volver al trabajo en las fábricas, sus libros se empolvaron. En vano buscó trabajo en las ong´s liberales, probó en colegios evángelicos e institutos fundamentalistas, siempre con el mismo resultado, le faltaba la unción del espíritu, el reconocimiento de que la letra mataba y la urgencia de tener una vida espiritual más concentrada en la oración que en la lectura de teólogos como Tillich o Gutiérrez.

Una noche que llegó a casa vio sus cosas en la calle, mas no sus libros. Eran tantos que el inquilino había decidido no sacarlos. En vano pidió una prórroga o un acuerdo, cargó con sus pocas prendas de vestir, su colchón desgastado y una computadora vieja hacia la casa de su hermana. Allí, decidió quedarse unos días.
-         
-     - Tú y tu Teología de mierda, empieza a buscar un trabajo de verdad.

Las palabras de su hermana lo despertaron. Fue así que volvió a su querida Asambleas, cuando el pastor – en el momento del culto – pidió que se acercaran los que querían reconciliarse con el Señor no vaciló en acercarse. Entonces no lloró mucho, quizá lo necesario para que entendieran que estaba arrepentido. Luego, decidió danzar en todos los cultos de alabanza, asistir a todas las reuniones y vigilias de oración, llevar un cuaderno y lapiceros de colores a las charlas teológicas del pastor, tomó todos los volantes posibles para las campañas y los aires libres que hacía su iglesia. Los hermanos lo observaban ¿Era este Josías, el ilustrado? ¿el mismo que se burlaba del poco conocimiento de la gente? ¿el que había viajado becado por dinero liberal y pecaminoso? Pero sus lágrimas pudieron más.

Las ofrendas empezaron a llegar, los primeros  veinte soles que recibió fue en un estudio bíblico sobre Génesis, los hermanos quedaron encantados con el texto sagrado y sus conocimiento del Hebreo, siempre para la gloria de Dios. Fue invitado después a las prédicas en las campañas, en vano no habían sido los cursos de homilética, los convertidos llegaban a la iglesia. Pronto la congregación se llenó y fue encargado de dirigir su Academia bíblica. El Pastor, al verlo cambiado y convertido por fin, lo recomendó para el Seminario andino como profesor. Progresivamente, fue ganando fama de maestro, evitando las ambigüedades, mencionando que el conocimiento le provenía de tiempos con Dios en oración, siempre confiando en que solo era cuestión de decir la frase correcta en el momento adecuado. Poco a poco, los liberales perdieron contacto con él mientras el ganaba presencia entre sus hermanos de la denominación.

Progresivamente, comprendió lo mismo que sus mentores, había un lenguaje para sobrevivir y otro para la reflexión personal. Así, guardó en su corazón y sus libros los cuestionamientos sobre la existencia de Dios, sus estudios que demostraban que la fornicación no eran en realidad un pecado como lo conocemos y que el concepto bíblico de la homosexualidad era algo totalmente distinto a lo que se entendía en nuestra época. De ser un férreo defensor de la Teoría documentaria para la formación del Pentateuco pasó a ser un acérrimo apologeta de la autoría mosaica. Vendió sus libros de Darwin para empezar a comprar textos creacionistas, dejó cualquier argumento teísta, regaló cualquier documento, escrito, libro o revista que lo relacionaran con sus antiguas reflexiones. Con el dinero acumulado consiguió un pequeño departamento, mucho mejor que el anterior, invitó al director del Seminario a su casa y procuró que la Biblia estuviera abierta en un lugar visible en una mesita parecida a un pequeño altar y que viera su biblioteca, saneada y limpia de cualquier retazo de reflexión liberal. Aquel día el Pastor responsable de la máxima institución educativa teológica de la denominación decidió incorporarlo en un cargo de mayor importancia.
-          Varón, necesitamos a un hombre como usted en el Seminario. Pronto se hará universidad, sabemos que es Doctor en Teología y que se ha convertido a Cristo de verdad. Piense en la propuesta hermano, póngala en oración y me llama cuando haya tomado una decisión.
Le tomó una semana pensarlo, no era sencillo abandonar el libre pensamiento, saber que ahora debía defender tal vez lo indefendible, debía tragarse las lecturas literalistas del apocalipsis, comerse en secreto la rabia cuando se hacían lecturas fundmentalistas o cuando los pastores y pastoras soñaban con aplicar el levítico en vez de la constitución. El premio, por su silencio, era en contraste bastante generoso. Ganaría cinco veces lo que habría ganado en una fábrica, tendría viajes y viáticos, gente a su alrededor que lo obedecería sin cuestionar, una cátedra con gente que lo escucharía sin entenderlo tal vez pero, ¿no le había pasado a su héroe Hegel lo mismo? Tendría todo el poder, dinero y público que quisiera, sólo bastaba postrarse y adorar a la denominación, incarse de rodillas para tener todo lo que siempre había querido, pero debía renunciar a su libre pensamiento, a su libertad, “todo te daré, si postrado me adorares”, pensó.

La respuesta que diera indicaba un camino sin retorno, una renuncia a pensar, moriría para la reflexión pero viviría para construir dogmas que lo harían prevalecer por generaciones en su denominación. Una llamada lo separaba de un trabajo permanente, un buen auto, una casa, prestigio, presencia y por qué no, una de las tantas misioneras extranjeras que anhelaban casarse con un hombre de Dios, sí, una de esas hermanas rubias y de piel blanca, las que hablaban inglés y que él había tenido que aprender con la intención de acercarse a una de ellas en su juventud. Una de esas hermanas que más de una vez lo había despreciado y que ahora, tal vez, lo verían de manera distinta.  Por otro lado, ¿volver al pan con mantequilla y al té barato de una hermanita considerada? ¿regresar al estudio bíblico de una iglesucha con hermanitos que apenas sabían leer? ¿Reducirse al trabajo en una fábrica a cambio de mantener su libertad?

Josías levantó el teléfono. Sin titubear, le dio al Pastor su respuesta.



sábado, 12 de abril de 2014

Congresista evangélico presenta proyecto de ley “NORMATIVA PARA EL USO DE POSES SEXUALES DE ACUERDO A LA BIBLIA”




Nuestro amado congresista evangélico – tras su exitosa campaña política contra homosexuales y lesbianas – ha presentado un proyecto de ley que regule el tipo de poses sexuales de las parejas casadas por matrimonio civil en nuestro país. Para ello, ha contado con un importante equipo de teólogos egresados de las recientes universidades evangélicas, quienes con la ayuda de destacados intelectuales cristianos norteamericanos han planteado una propuesta que espera aprobarse por unanimidad en el poder legislativo.

Los referidos, indican que la única pose sexual permitida es la del “misionero”, es decir, la mujer echada boca arriba y el hombre encima, la cual es muestra del sometimiento bíblico del hombre sobre la mujer, tal como lo afirma 1 Timoteo 2:11-14, los primeros capítulos del Génesis y el infaltable Levítico.

El proyecto de ley incluye un manual a entregarse en toda ceremonia civil, junto a una “Tabla de multas” a fin de informar a los recién casados; estas pueden ser desde una hasta treinta UIT (unidades impositivas tributarias) y serán catalogadas como leves (coito de costado), graves (sexo oral) y muy graves (coito contra natura), entre otras sanciones. Asimismo, sustentados en 1 Corintios 7:9, se implementará una “Policía sexual cristiano-evangélica” formada por hermanos y hermanas con el “Don de continencia”, que harán un seguimiento adecuado de la norma. Gracias a equipos de última tecnología (facilitado por el partido republicano del norte del continente) se instalarán cámaras de seguridad en todos los cuartos de los casados ante la ley (el costo de las mismas serán financiados por las mismas instituciones que combaten la homosexualidad y el lesbianismo en todo el mundo). En el caso de cometer una falta, se tomará la fotografía respectiva y se enviará al domicilio con un sello especial a fin de evitar que un menor de edad las observe.

La ministra de la mujer (evangélica también), ha visto con buenos ojos este proyecto. “Por fin tenemos una normativa que nos permita ejercer sanamente el mandato bíblico de la procreación”, destacó además que ella hace mucho que ha abandonado cualquier tipo de práctica diferente a las que se establecen las escrituras.

Asimismo, los grupos de defensa de la vida y la familia están alistando una serie de marchas y concentraciones en diferentes partes de la nación, financiados por instituciones internacionales. Se ha confirmado la presencia de hermanos y hermanas del Movimiento mundial quienes asistirán con el logo propio de la campaña en pro de una sexualidad saludable y televisarán en vivo el momento de la aprobación del proyecto de ley en el pleno del congreso que seguirán en pantalla gigante en la avenida principal del congreso de la república. Aunque no está confirmado, se espera el apoyo y movilización de grupos fieles al Cardenal de Lima, que se unirán a dicha manifestación. 


"Esperamos un triunfo categórico en nombre de Dios y de las buenas costumbres según la Biblia", indicó el congresista, quien está evaluando postular a la candidatura presidencial bajo el lema "LA BIBLIA COMO CONSTITUCIÓN". Cabe informar que su agrupación política mantendrá la coalición con el partido naranja quien ha ofrecido su respaldo con la condición de ser apoyados en la liberación de sus partidarios apresados por delitos de corrupción.

La  Siberia, 12 de Abril del 2014
Escrito entre el marasmo y la intolerancia

martes, 18 de marzo de 2014

El diezmo y primicia de la ministra Ana


Por: H. K. Michael Ayala Alva
      
-  Si hermana ministra, no se preocupe, se los enviaremos en el transcurso del día.

La llamada tomó al Pastor de sorpresa, quien convocó a su equipo para una reunión de emergencia. El aumento de sueldo de la ministra de la república (y miembro de la iglesia) implicaba un superávit en los diezmos de la congregación y acaso una bendecida primicia. Así que debían sustentar ambas acciones con todos los versículos bíblicos posibles; de recibirse ese dinero, se podrían ampliar las oficinas, los baños para líderes, una generosa ofrenda para el cuerpo pastoral y la compra de nuevos instrumentos para el equipo de alabanza, que tenía como director al hijo del pastor.

La secretaria tomó los contactos y los llamó inmediatamente, el hermano Thomás fue convocado primero, pero este cruzó la puerta del despacho pastoral justo en el momento que lo llamaban. El pastor de alabanza, un tal Pablo Ospina (ex – homosexual convenientemente convertido justo en el momento que el anterior pastor de alabanza renunciaba a su cargo) llegó a los veinte minutos de la llamada; tras él vino el Pastor Oscar Asmat, rodeado de un grupo de jovencitas conocidas como “las ungidas” del ministerio de la Escuela dominical. Un poco más tarde llegaba el líder del ministerio de comunicaciones, un joven egresado del seminario de teología, vestido siempre con algún aditamento árabe y usando una barba que lo hiciera ver intercultural. Mientras se sentaban en el salón de reuniones, llegaron también el hermano Bernardo (director de la escuela bíblica) y el Pastor Rafael (siempre adecuado al signo de los tiempos). Nadie esperó al Pastor Pedro B., pues se sabía que llegaría casi al terminar dicha reunión.

Se debía trabajar rápido, lo primero era justificar bíblicamente el aumento salarial, pues era necesario darle paz espiritual a la hermana ministra, ante los ataques de los medios de comunicación y las organizaciones civiles que lo consideraban  injusto pues se vivían tiempos de crisis económica en todo el país. Sin embargo, más importante eran las bendiciones que implicarían dicho aumento para la iglesia. Como se sabía, el diezmo de la hermana Ana ascendía a  1,500 soles y con el aumento sería de 3,000. Esto significaba que el presupuesto aumentaría en 18,000 soles al año. Aún así, esto no alcanzaría para los nuevos gastos que se pretendían hacer, por ello, era muy importante sustentar la importancia de las primicias, es decir, indicarle a la ministra por medio de la Biblia que debía entregar su primer sueldo de 30,000 soles a la iglesia.

Tras conocer que dicha reunión ya estaba pagada por la hermana Ana y que podían pedir para almorzar y cenar lo que quisieran, iniciaron el diálogo teológico. El Pastor Rafael indicó que bastaba recordar Filipenses 4:19, “Mi Dios suplirá toda necesidad conforme a sus riquezas en gloria”, Malaquías 3: 10 “Traigan íntegro el diezmo para los fondos del templo, y así habrá alimento en mi casa. Pruébenme en esto —dice el SEÑOR Todopoderoso—, y vean si no abro las compuertas del cielo y derramo sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde. El pastor señaló también que la ministra Ana había sido fiel en sus diezmos y que poco importaba lo que los analistas políticos dijeran, ganar ahora el doble era una bendición que venía  de Dios. Asimismo, Proverbios 22:7 indicaba que “Los ricos son los amos de los pobres; los deudores son esclavos de sus acreedores”, por ello la riqueza actual de la iglesia era el mismísimo Reino de Dios en la tierra. Sobre el texto de 1 Timoteo 6:10 “porque el principio de todos los males es el amor al dinero”, todos estuvieron de acuerdo en que la entrega fiel de todo diezmo es muestra de amor a Dios y no al dinero, por lo cual no debía temer en ganar más.

El Pastor Oscar hizo referencia al sacrificio de Isaac como primicia por parte Abraham en Génesis  22:2, pero este texto fue descartado pues la hermana Ana, aunque muy aguda para temas políticos, no entendía mucho de interpretación (se corría el riesgo que sacrificara a su propio hijo). Fue así que el Pastor Pablo indicó que más adecuado era 1 Corintios 15:23, que hace referencia a las primicias; descartaron el texto de Romanos 8:29 que hace una relación entre la entrega y la predestinación, un tema complicado cuando se piensa en quienes son salvos o no (y no querían meterse con los presbiterianos, que creían que el ex – presidente García había sido elegido por Dios desde el inicio de los tiempos).

A pesar de los esfuerzos y las casi cuatro horas de debate, el pastor titular no veía argumentos concluyentes. Fue entonces cuando el hermano Thomás recordó sus tiempos de seminarista ecuménico-liberal y citó Éxodo 13:11-13: “Y cuando Jehová te haya metido en la tierra del cananeo, como te ha jurado a ti y a tus padres, y cuando te la hubiere dado, dedicarás a Jehová todo aquel que abriere matriz, y asimismo todo primer nacido de tus animales; los machos serán de Jehová. Mas todo primogénito de asno redimirás con un cordero; y si no lo redimieres, quebrarás su cerviz. También redimirás al primogénito de tus hijos”. A partir de este texto, se le podría sustentar a la flamante ministra que su primer sueldo le pertenecía a la iglesia por mandato divino. A su vez, el Pastor Pablo señaló Romanos 11.16: “Si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas”; pero este texto fue rápidamente rechazado por el Pastor Asmat, pues de aplicarlo se entraría en un impertinente debate sobre las divisas del Perú y la forma en que se distribuyen y recogen (además de develar el origen de sus actuales salarios como asesor del Pastor Humberto y de varias ong´s), temas de índole terrenal y ajena a cuestiones espirituales propias de un equipo teológico.

El Pastor Pedro, ya enterado de la temática pese a su tardanza, indicó que la primicia debía entregarse con prontitud, pues Éxodo 22:29-30 indicaba: “No demorarás la primicia de tu cosecha ni de tu lagar. Me darás el primogénito de tus hijos. Lo mismo harás con el de tu buey y de tu oveja; siete días estará con su madre, y al octavo día me lo darás”. El aplauso, los amenes y los gloria a Dios estremecieron el salón. Tras la oración de cierre, el equipo pastoral salió a cenar al restaurante habitual.

La Secretaria, quien había apuntado lo más importante de la conversación, recogió otros versículos más brindados por el Pastor Asmat: Éxodo 22:29; 23:16,19; 34:22-23, 26, Levítico 2:12; 23:9-21, Números 28:26, Deuteronomio 14:23; 18:4; 26:1-19, 2ª Reyes 4:42, Nehemías 10:34-39, Proverbios 3:9-10, Ezequiel 20:40; 44:30, Mateo 1:25, Romanos 8:29; 11:16, 1ª Corintios 15:20-21, Santiago 1:18 y Apocalipsis 14:4; todos ellos pasarían a formar parte de un amplio documento que debía redactarse con la mayor rapidez posible.

El texto fue enviado a la hermana Ana, quien lo recibió en su despacho ministerial. Más aliviada, leyó y releyó en la Biblia los textos enviados por el Pastor, trató de memorizarlos y recordarlos, para sentir la paz de Dios cada vez que surgieran preguntas sobre lo injusto que era el aumento considerando la pobreza del país, o cuando viera en televisión las marchas organizadas por el Colectivo Dignidad, o al momento de las críticas y comentarios de los analistas políticos. Hasta ahora la fórmula había funcionado, la Biblia le había permitido resistir los ataques a su presidente y defender a su tan querida primera dama, la Biblia le había hecho olvidar sus propios descuidos como ministra a nivel nacional, le ayudaba mucho textos como “poned la mira en las cosa de arriba y no en las de la tierra” al momento de ser cuestionada su gestión. Así, el bálsamo escritural le permitía olvidar los grandes problemas socio-políticos y económicos del país y gozar de un salario sustancioso que le permitiría ver a su tan amada iglesia más grande, cómoda, con los mejores equipos de alabanza, los más sofisticados aparatos tecnológicos y un nuevo enchapado en mayólicas en los baños destinados solo para líderes.


Camino al restaurante, el pastor titular pensaba en el nuevo carro que compraría, mientras buscaba en su mente nuevos textos bíblicos que sustenten los tres meses de atraso salarial a su secretaria y al resto de sus empleados. Se hacía obligatoria una nueva reunión.

jueves, 13 de marzo de 2014

Un pastor gay



Fui presidente de una congregación evangélica luterana Durante mi mandato, nuestra comunidad decidió aceptar la presencia y guía de un pastor que había declarado abiertamente su homosexualidad.

El pastor llegó de la manera más cordial y amable, fue un gran apoyo tanto en liturgia, música y en la asistencia a hermanos y hermanas que necesitaban consejo, fue un constante colaborador en tiempos difíciles para nuestra congregación (al principio); los primeros meses fue aceptado sin mayores problemas. Ante el futuro término y salida de la pastora que entonces ejercía funciones en nuestra congregación, consideramos solicitar su apoyo, lo cual aceptó gustoso, indicando que no tendría problema si es que como comunidad estábamos de acuerdo en que un pastor gay la dirigiera.

La noticia se esparció rápidamente. En principio, nuestra congregación es progresista pero nunca se había enfrentado a esta situación. Ningún documento a disposición era de mucha utilidad. Los estatutos no decían nada ni tampoco el reglamento interno. Fue entonces que recurrimos, al debate teológico, dándose inicio a una intensa polémica.

La congregación tenía muy claro que la iglesia no podía cerrarse a nadie, todos eran bienvenidos y bienvenidas, así que no era posible marginar y mucho menos discriminar a alguien por su opción sexual. Esta idea se sustentaba en las escrituras, especialmente en la apertura que tuvo Jesucristo para con los sectores marginados de la época. Aún los más literalistas, se veían incómodos ante los textos bíblicos que hablan del amor y la apertura.

Sin embargo, surgieron tres tendencias o perspectivas respecto a si puede existir o no un pastor homosexual. Estaban los conservadores que apelaban a una lectura literal de los textos bíblicos para indicar que no era posible un pastor con esta opción sexual, luego los liberales con una perspectiva del análisis crítico del texto en su contexto y finalmente los eclécticos, quienes preferían escuchar las dos voces anteriores antes de emitir un juicio.

Aunque el sector conservador era muy vehemente y poseía un liderazgo muy fuerte, no tuvieron la capacidad para argumentar consistentemente su posición. La preparación intelectual de la misma congregación implicaba que una lectura literal de la Biblia era insostenible, pues ejercer algún tipo de discriminación era sostener otros tipos de argumentaciones sobre la esclavitud o el sometimiento de la mujer.

Fue entonces que, en la efervescencia de la polémica, se organizó un debate que implicó la asistencia del sector ecléctico y del liberal. Aunque ambos no estuvieron de acuerdo varios aspectos bíblicos, quedó muy claro que no se podía discriminar a nadie y que hacerlo iría contra la iglesia misma. A este punto se añadía el derecho a la privacidad que poseía todo individuo, siempre que no afectara la integridad de otras personas.
La elección del pastor se hizo en Asamblea (nuestra organización eclesial es del tipo “Asociación civil”) y a mano alzada, esta fue casi unánime (un voto en contra y una abstención frente a los 22 votos a favor). Sin imaginarlo siquiera, nuestra comunidad colocaba un hito en la historia protestante del Perú.


¿Cuál es el balance de este proceso? Pues ganamos varios pasos en la apertura y la aplicación concreta de una lectura contextualizada de la Biblia así como un avance en lo que significan derechos humanos. ¿Qué perdimos? Importantes liderazgos en nuestra congregación, quienes ante la derrota en Asamblea optaron por retirarse. Ya en el camino y durante mi gestión, pude entender que un pastor puede ser homosexual pero no necesariamente con eso “liberal”, más adelante me di con la sorpresa que pueden haber lesbianas y gays que estarían de acuerdo con una dictadura, que considerarían el divorcio como anti-bíblico o que votarían una y mil veces por Fujimori o por Bush. Así, el mito de que la opción sexual “alternativa” es indicador de “liberalidad” o "mente abierta" fue asesinado en mi propia experiencia eclesial (el carácter autoritario, la forma de trabajo desordenada, el descuido en algunos aspectos litúrgicos y la manipulación política para lograr fines particulares no son propiedad exclusiva de los heterosexuales, esto lo vivía en carne propia). Puedo decir que también existen homosexuales, lesbianas y feministas que quieren toda la atención y comprensión para ellos, pero se muestran recalcitrantes e intolerantes para con otras personas, peor aún, están dispuestos a aplastar a quienes no piensen como ellos, pero esto va más allá de la opción sexual, es más una cuestión de carácter humano. Por ello, he aprendido que discutir sobre opciones sexuales resulta tan impertinente como hablar sobre poses y preferencias sexuales en una relación de pareja. Nada más primitivo.

La Siberia
13 de Marzo del 2014
Te amo mucho Santiago

miércoles, 5 de marzo de 2014

Presencia y Rol de los Evangélicos en la política en el Perú (Primera parte)





Por: Pastor Rafael Torres Berlanga. 

Presupuestos teológicos:

1. La tendencia neo-testamentaria, en la comprensión del mensaje bíblico, donde se pierde el significado del rol de nación - estado como parte de la tarea de nuestra responsabilidad cristiana, es la lectura de muchas denominaciones.

2. De ello el espíritu negacionista de la mayoría de iglesias evangélicas a la reflexión social, marcado por su rechazo adicional a la Teología de la Liberación y cualquier proyecto teológico de compromiso colectivo de acción social.

3. La responsabilidad individual del creyente en el plano soteriológico es llevado en una relación de divorcio con el plano de la comunión de los creyentes y la sociedad, fomentando el ejercicio del individualismo, al interior y al exterior de la iglesia.

4. Como alternativa desde Clade I (1969) y de la FTL, surge una reflexión desde las realidades de las iglesias evangélicas, promoviendo la Teología de la Misión Integral, como una alternativa a las polarizadas posiciones fundamentalista y liberal.

5. Tenemos en el extremo derecho de las iglesias evangélicas la teología dispensacionalista, que promueve la indiferencia social y desprecio por la problematización de temas políticos, pues los creyentes serán raptados antes de la gran tribulación.
Por el contrario genera una identidad con el Israel histórico y todo el sistema socio económico que lo sostiene, pues para ellos son la señal del reino de Dios según sus propuestas. Generando la lectura de la realidad social en base a polarizaciones aplicadas a la realidad social, Bueno, malo; de Dios, satánico.

6. Y finalmente la presencia de la teología de la prosperidad, como el anuncio de la oportunidad de Dios para su pueblo en el ámbito económico, considerando implícitamente la bondad del sistema imperante, o al menos el mejor ambiente que podemos aspirar, esto es lo se asume como parte de una interpretación del mundo social, la vigencia de teologías como ésta existen como parte de la resignación o satisfacción del mundo recibido, siendo en sí mismas opuestas al cambio social: “Las creencias no necesitan ser coherentes para ser creíbles. Las creencias que tienden a creerse en la actualidad -nuestras creencias- no son una excepción. Sin duda, consideramos, al menos en "nuestra parte" del mundo, que el caso de la libertad humana ya ha sido abierto, cerrado y (salvo por algunas pequeñas correcciones aquí y allá) resuelto del modo más satisfactorio posible. En cualquier caso, no sentimos la necesidad (una vez más, salvo algunas irritaciones ocasionales) de lanzarnos a la calle para reclamar y exigir más libertad o una libertad mejor de la que ya tenemos. Pero, por otra parte, tendemos a creer con igual firmeza que es poco lo que podemos cambiar -individualmente, en grupos o todos juntos- del decurso de los asuntos del mundo, o de la manera en que son manejados; y también creemos que, si fuéramos capaces de producir un cambio, sería fútil, e incluso poco razonable, reunirnos a pensar un mundo diferente y esforzarnos por hacerlo existir si creemos que podría ser mejor que el que ya existe. 


La coexistencia simultánea de estas dos creencias sería un misterio para cualquier persona mínimamente familiarizada con el pensamiento lógico. Si la libertad ya ha sido conquistada, ¿cómo es posible que la capacidad humana de imaginar un mundo mejor y hacer algo para mejorarlo no haya formado parte de esa victoria? ¿Y qué clase de libertad hemos conquistado si tan solo sirve para desalentar la imaginación y para tolerar la impotencia de las personas libres en cuanto a temas que atañen a todas ellas?


Estas dos creencias no congenian entre sí, pero participar de ambas no es signo de ineptitud lógica. No son una mera fantasía. Hay, en nuestra experiencia compartida, suficiente fundamento para ambas.

Nuestra percepción es fruto de una actitud realista y racional. Y, por lo tanto, es importante saber por qué el mundo en que vivimos sigue enviándonos señales tan evidentemente contradictorias. Y también es importante saber cómo podemos vivir con esa contradicción; más aun, por qué casi nunca reparamos en ella y, cuando lo hacemos, no nos preocupa especialmente.

¿Por qué es trascendente saberlo? ¿Acaso algo cambiaría para mejor si nos molestáramos en adquirir ese conocimiento? No es para nada seguro. La comprensión de qué es lo que hace que las cosas sean como son podría tanto impulsarnos a abandonar la lucha como alentarnos a entrar en acción. Saber cómo funcionan los complejos y no siempre visibles mecanismos sociales puede inducir a ambas actitudes. Una y otra vez, ese conocimiento ha instado a dos usos distintos, que Pierre Bourdieu ha denominado sagazmente el uso "cínico" y el uso "clínico".

Puede ser usado "cínicamente" de la siguiente manera: ya que el mundo es como es, pensaré una estrategia que me permita explotar sus reglas para mi provecho, sin considerar si es justo o injusto, agradable o no.

Cuando se lo usa "clínicamente", ese mismo conocimiento puede ayudarnos a combatir más efectivamente todo aquello que consideramos incorrecto, dañino o nocivo para nuestro sentido moral. En sí mismo, el conocimiento no determina el modo en que se lo utiliza. En última instancia, la elección es nuestra. No obstante, sin ese conocimiento ni siquiera existe la posibilidad de elección. Si disponen de él, los hombres y las mujeres libres tienen al menos una oportunidad de ejercer su libertad.”

7. Pero también están surgiendo reflexiones teológicas que estimulan una manera más optimista de ver el futuro de la sociedad, a partir de nuestros compromisos, haciendo uso del conocimiento clínico como diría Bourdieu, un ejemplo es Amos Yong, teólogo malayo norteamericano pentecostal, quien en el año 2005 publicó su libro “The spirit poured out on flesh” (El espíritu derramado sobre toda carne) donde afirma que el pentecostalismo puede hacer una contribución importante en el presente contexto, es más como la quinta esencia del pentecostalismo declara que así como el Espíritu empoderó a aquellos en el Día de Pentecostés (Hechos 2: 4) una teología pentecostal de la política permitirá espacios para una variedad de aproximaciones inspiradas por el Espíritu en el tema del dominio público. Yong resume esta diversidad con el slogan: “Muchas lenguas, muchas prácticas políticas.”

Cuando desarrolla su tesis Yong comienza a describir el pentecostalismo global en su real interacción en la esfera pública y descubre un amplio abanico de posturas pentecostales hacia la política, economía y cultura. Mientras algunos pentecostales muestran aquiescencia, otros participan dinámicamente en las estructuras electorales, económicas y socio-culturales, y todavía otros hablan proféticamente a éstas estructuras formando comunidades contraculturales.

Yong a partir de sus estudios bíblicos, del hebreo, del Nuevo Testamento, de las dos ciudades de Agustín, de las dos esferas de Lutero, de la “clerocracia” de Calvino, como en la teología política del siglo XX como Carl Schmidt y Johann Baptist Metz. Yong encuentra que tanto la Biblia como la tradición cristiana proveen numerosos opciones teológicas políticas en varios contextos. Así no hay una sola posición política teológica normativa, es más, el compromiso cristiano constituye un “contextual y específico asunto”.

Además dice Yong: Jesucristo, como el bautizador en el espíritu, capacita a los creyentes, a ser testigos y los confirma a confrontar los poderes opuestos a Dios; por lo tanto la teología política pentecostal habla proféticamente en el dominio público a través de variados actos inspirados por el Espíritu. Jesús como el sanador representa un concepto que se desarrolla a incluir asuntos como el físico, emocional, mental, y socio material en respuesta al avivamiento como lluvias tardías, renovación carismática y movimiento de “fe – Palabra” como resultado Yong defiende una política pentecostal que apunta a traer plenitud a las vidas humanas formando comunidades en anticipación a la venida del Reino de Dios.

8. Debemos reconocer que estos aires de reflexión a través de la aproximación bíblica y acción del Espíritu curiosamente no llegan vívidamente a regiones como la nuestra sedientas de oír la palabra de vida como gota fresca de bendición y esperanza también en la agenda social.


Una de las razones es que por ser nosotros campos de misión de organizaciones eclesiásticas del primer mundo, 
sus agentes traen consigo una marcada posición teológica ideológica, identificada con el proceso de globalización que disfrutan y consideran como oportuna la extensión del mercado en todos los rincones de la tierra, como un renovado proceso civilizatorio. Desde sus ópticas de metrópolis, permítanme seguir usando la terminología de la sociología de la dependencia, consideran que el sistema en el que viven sino es el perfecto, es el mejor.
Desde esa perspectiva no necesitan ningún proceso de inculturación en los campos de misión, sino que aparecen como los mensajeros innatos tanto de las buenas nuevas de salvación como del sistema que nos gobierna. No entienden la diferencia de perspectiva, y toda reflexión que no encaje a sus parámetros es vista como nociva y sospechosa. Paradójicamente vienen a realizar algo contrario a lo que intencionadamente se propusieron, o a lo sumo se quedan en la esfera de la evangelización individual, promoviendo creyentes desnudos de toda visión social y cultural como parte de la tarea redentiva. (continuará...)