lunes, 25 de agosto de 2014

El buen Felipe y su proceso de liberación



Por: H. K. Michael Ayala Alva

I


Felipe regresa a casa después de treinta años. Su padre lo ha recibido en el aeropuerto en su viejo Station Wagon del 95´, el saludo es sincero aunque sencillo. Un largo abrazo y un par de lágrimas acompañan el encuentro. La despedida no fue igual, de hecho, fue intempestiva. Su padre gestionó - con el poco dinero que tenía - una salida a cualquier destino que lo mantuviera lejos de la opción por los pobres, la Teología de la liberación, la lectura crítica de la Biblia y otras ideas que en aquel entonces empezó a decir en voz alta en la iglesia. 


II

Felipe, fiel congregante dominical y líder de jóvenes, había leído la Biblia más de tres veces, conocía todos los versículos de memoria, enseñaba los martes aquellos textos que eran pertinentes a cada ocasión, para cuando se estaba atribulado, abatido, deprimido, melancólico, desanimado, desesperanzado, etc. Era un referente para sus hermanos en Cristo,un ejemplo para la iglesia y un orgullo para su padre. Su extraordinaria habilidad memorística - aprendida en la iglesia - lo hizo ingresar en primer intento a la Universidad San Marcos. La celebración se extendió desde el lunes de entrega de los resultados hasta el domingo de culto dominical, día en que el Pastor lo llamó adelante, lo puso de ejemplo para todos y como testimonio de la perseverancia en Cristo.

Los primeros meses fueron de entusiasmo, mas las clases de Dialéctica e Introducción a la Filosofía desarmaron en un instante la complicada construcción bíblica que poseía. Bastó cuestionar la existencia de Dios y poner en duda la autoridad de las Escrituras para todo lo que había creído estuviera en profundo cuestionamiento. Quiso resolverlo con sesiones de oración, con cánticos de alabanzas, con ayunos, con libros cristianos, pero nada funcionaba. Pese a los intentos no se rindió, organizó actividades con el grupo de jóvenes, largas sesiones de estudio bíblico con los ancianos de la congregación, vigilias de reflexión bíblica y oración. Habría doblegado a su fe sino hubiera encontrado a un pequeño grupo de cristianos católicos que hablaban de Dios, pero un "Dios de la liberación", del tiempo de superar la dependencia, anular los argumentos en favor de grupos de usaban la Biblia para ganar dinero y que era el tiempo de asumir no solo la reflexión para escapar del mundo, sino para cambiarlo.

Los cambios de pensamiento en Felipe se manifestaron en los diálogos de sobremesa con su padre. Progresivamente, Felipe desplazaba los textos bíblicos clásicos y empezaba a pronunciar frases como "opción por los pobres", "Jesús fue el primer socialista", "Si Dios existiera, quisiera la liberación". Al principio, su padre lo tomaba como travesura de chiquillo, después, era más difícil hacer retroceder argumentativamente a su hijo. La apelación al sentimiento, a lo que ahora tenían y a los recuerdos del pasado eran las únicas armas que a su padre le quedaban para mantener a su hijo al interior de la Iglesia.

Sin embargo, la extensión de sus palabras se proyectaron a la reunión de jóvenes, donde empezaba a cambiar las enseñanzas bíblicas por frases de Lenin, Marx y Engels. Los jóvenes, confundidos pero fieles, empezaron a extender lo que proclamaba Felipe en sus casas. La alarma fue dada por la hermana viuda de un policía, quien se presentó con su hija en la oficina del Pastor para saber si era cierto que Felipe estaba organizando la participación de los jóvenes en un partido político. Pese a la reunión, las advertencias y casi amenazas Felipe continuó. La expulsión del liderazgo de jóvenes no se hizo esperar, pero siguió reuniéndose en secreto en los parques, casas de amigos y cualquier espacio que se pudiera encontrar, decidió fundar un "comité de base" clandestino para luego participar activamente en las marchas de protestas y en el reparto de panfletos en diferentes sectores de Lima. Los ruegos de su padre, las preguntas sobre donde había estado y las bofetadas en la cara se multiplicaron. Felipe se arrepentía todos los sábados en la noche, asistía al culto el domingo y volvía a sus andanzas de lunes a viernes. Aunque era complicado, trataba de aparentar serenidad en la iglesia y aprovechaba sus visitar para conseguir adeptos, de preferencia jóvenes. Muchos lo escuchaban emocionados y empezaron a realizar preguntas incómodas al Pastor y los líderes, quienes poco podían responder cuando les hablaban de porqué Dios permitía la pobreza, a qué se debía que hubieran cristianos más ricos y otros más pobres, etc. Las inquietudes se convirtieron en reuniones, las reuniones en eventos, los eventos en jornadas, las jornadas en crisis eclesial, la crisis eclesial en la necesidad de hacer algo, en la urgencia de hacer frente a Felipe.

El Pastor y el Consistorio llamaron a Asamblea un viernes en la noche, la consideraron una emergencia ante los constantes pedidos de Felipe para participar como iglesia en política. Los ancianos expusieron numerosos versículos bíblicos que hablaban de no intervenir en política, "poned la mira en las cosas de arriba y no en las de la tierra", "sometéos a la autoridad", "no tocaré al ungido de Israel", "someteos con todo respeto a vuestros amos", entre otros. Tras el arsenal bíblico vinieron los consejos de los líderes, las recomendaciones y la entrega de una carta donde Felipe debía firmar su retractación y arrepentimiento si quería continuar como miembro, la misma que debía entregar a quienes lo seguían.

Uno a uno, los hermanos que entonces seguían a Felipe fueron pidiendo perdón. Llorando, gritaban que los textos bíblicos leídos les habían hablado al corazón y que se arrepentían de sus pecados. El Pastor sonrió, los ancianos cerraron los ojos y juntaron las manos en agradecimiento.

Felipe se levantó sin decir palabra, su padre no pudo detenerlo. En algunas horas, logró convocar a todos los jóvenes de la iglesia que ya no asistían. Tal como lo habían planeado, irían a la marcha programada en la Plaza 2 de Mayo. Ya en la avenida, un patrullero los interceptaba. Todos escaparon pero él se quedó, levantó los brazos y sintió cerro los ojos antes que le cayera el primer golpe con la cacha de una pistola. Los policías no escucharon el ruego de su padre que venía de lejos, lo llevaron a la comisaria donde estuvo toda la madrugada. El padre de Felipe rogó a la hermana viuda que quitara los cargos, pidió al pastor que intercediera, mas le repetían que la cárcel que tendría su hijo era la consecuencia de sus acciones y ya no había marcha atrás.

Minutos antes de ser llevado por un "grupo especial" del ejército, el padre de Felipe llegó con cinco fajos de dinero dispuestos a entregarlos a cambio de la libertad de su hijo. "Libérenlo" - dijo el Capitán. "¡Y tú mocoso, déjate de huevadas revolucionarias que le has costado bien caro a tu viejo!".

El capitán les indicó que solo tenían unas horas antes que las investigaciones pasaran a los grupos paramilitares. Así, Felipe fue embalado y escondido en el único camión de carga que le quedaba a su padre después del remate de todos los demás para conseguir dinero rápido. El carro rumbo clandestino y recorrido furtivo. No se despidió aquella vez, no hubo un te quiero, tampoco un te amo. Felipe, sudoroso, moreteado, temblando y llorando, obedeció a cada palabra de su padre y finalmente partió en un viaje para conservar la vida.

III

Cinco años después, logró contactarse con su padre, dejó las aventuras políticas y se dedicó a trabajar. Con los años, volvió a los pies de Jesucristo y se reconcilió con el Señor. Dejó para siempre las aventuras políticas tras numerosas capacitaciones bíblicas en una iglesia evangélica independiente y se dedicó solo a su familia y a realizar una vida de iglesia sin intervenir en reformas, revoluciones, procesos electorales o cualquier acción que tuviera que ver con "cambios de estructuras", "procesos de liberación" u otros. Tras largos años y tiempos de paz, tomó rumbo a su amado país y al reencuentro con su padre.

Tras el descanso, un breve desayuno y un fraternal almuerzo, Felipe volvió a la Iglesia, los abrazos y gestos de hermandad fueron múltiples, muchos antiguos hermanos ya no estaban pero todavía permanecían el Pastor y los líderes que otrora tiempo lo habían expulsado por no firmar la carta. El Templo lucía de un color que había visto en varios carteles electorales mientras su padre lo llevaba a casa. Las hermanas que lo recibieron tenían prendedores donde aparecía la foto del Pastor y un candidato a la alcaldía del distrito. El culto había cambiado de los himnarios a las diapositivas y de la guitarra de palo y bombo a los instrumentos electrónicos. Así, la alabanza saturaba el ambiente, las hermanas danzaban, los hombres levantaban las manos, todo ello en dos horas, tiempo que en otras épocas habría servido solo para la prédica. El pastor saludó desde el púlpito a Felipe, habló de lo orgulloso que debía estar su padre y después llamó a un hombre de terno y corbata verde a subir al púlpito; lo presentó como candidato ungido por Dios para participar en las próximas elecciones, agradeció la generosa donación de su partido al pintado del templo y a la compra de nuevos instrumentos, basó su prédica en textos bíblicos como "Dios nos ha puesto como cabeza y no cola", "Id y predicad el evangelio a todas las naciones", "Señoread la tierra", "Reyes de naciones", "nación santa, pueblo adquirido por Dios", entre otras. Habló contra el anticristo Obama y el partido satánico demócrata de EEUU, de la urgencia de enfrentar el liberalismo y del apoyo que la congregación estaba recibiendo desde el momento en que, bendecidos por entidades cristianas, empezaron a apoyar a líderes políticos en pro de la conservación de los valores morales y éticos que defendieran la familia natural y el orden de Dios en este mundo.

Felipe escuchó atentamente cada palabra del Pastor. Miró a su padre, recordó la huida de hacía treinta años y los textos que le recitaron cuando su expulsión. Curtido por el tiempo, ya no quiso reaccionar. Al término del culto, un antiguo líder lo abrazó fuertemente, le dio la bienvenida, le contó emocionado lo que la iglesia estaba haciendo y le entregó un afiche, un folleto, un llavero y un prendedor donde el Pastor abrazaba al candidato. Buscó entre la multitud de saludos y felicitaciones a su padre, pero lo encontró ocupado conversando con la hija de la viuda, ahora esposa del hijo del Pastor. Evitando más congratulaciones se desplazó hacia el auto de su padre. Ante la demora, decidió caminar a casa, buscando la manera de deshacerse de los regalos del hermano sin que nadie se diera cuenta.






La Teología que empodera


Por: Abel García

Hace tiempo que observo con atención este nuevo escenario de la iglesia evangélica, que ha pasado de un rechazo casi patológico al mundo, a no involucrarse con él en lo absoluto, al predominio de teologías escapistas que esperan el arrebatamiento y la segunda venida (y, claro está, el privilegio de las actividades evangelísticas como único contacto con el mundo), a esta situación actual en donde muchos pastores y creyentes entran en política de manera visible. ¿Qué cambió en estos pocos años? ¿Qué explica esta mutación radical de la manera en que la iglesia ve al "mundo"? ¿Cómo así llegamos a tener una Primera Ministra evangélica en el Perú? En la página “Teología Feminista” de Facebook, encontré este excelente texto de la teóloga paraguaya Esther Baruja, quien reflexiona sobre la relación entre la teología de la prosperidad y la participación de los evangélicos en la política. Dice ella:
"Muchos pastores a lo largo de Latinoamérica han incursionado en la política y hasta han creado partidos políticos. En el Brasil por ejemplo hasta tienen bancada parlamentaria. Si van a sus iglesias escucharan sermones relacionados con el éxito y la prosperidad material que los "hijos de dios" merecen. Según esta teología, estas bendiciones vienen en premio a la obediencia. Obediencia a las reglas y a las interpretaciones dogmáticas de cada grupo. Entonces la obediencia es a la denominación, principalmente, y no a "dios" ya que las interpretaciones varían. Aunque se crea presión, miedo, y luego culpa si no se obedece. La explicación de la existencia de la pobreza, desde esta teología, es por la desobediencia y el alejamiento de "dios" de los infieles. No existe una reflexión sobre las estructuras sistémicas de opresión que van más allá de cumplir preceptos religiosos. El ir los domingos a las reuniones, diezmar puntualmente, asistir a conciertos de alabanzas y promover la idea del sexo como lo peor que pasó a la humanidad que sólo se redime con matrimonio heteronormativo son motivos para que "dios" "bendiga grandemente" a una nación".
"La nación, sea cual sea el país en donde se encuentre el pastor en cuestión, será "cabeza y no cola", será "lumbrera para todas las otras naciones" y el pueblo prosperará de una manera inimaginable. Estos mensajes se repiten en todas las iglesias de todos los países que tienen este tipo de denominaciones de la teología de la prosperidad". Siguiendo estas ideas los pastores entran a la arena política, con miles de seguidores ya influenciados con este sueño de partido teocrático, con la certeza de que "dios" debe dirigir el país con la "mayordomía" de estos "siervos", a los que no hay que criticar por cierto. En este escenario es fácil ver [por ejemplo, en Paraguay] como Arnoldo Wiens, pastor menonita, logró ser senador por el Partido Colorado, y ahora su hijo Esteban [está postulando a] un puesto en la intendencia de Ciudad del Este. Quizá pueda haber comparación entre la elección de Lugo y Wiens. Pero creo que la [teología] católica y la evangélica de la prosperidad [crean] mentalidades diferentes. La primera es más sobre la esperanza hacia un caudillo, que por ser religioso, sea más justo. En el segundo caso es sobre poder, sobre crear una teocracia, sobre "exigir los derechos de príncipes por ser hijos del rey de reyes". El liderazgo político de los evangélicos que siguen esta teología, raya en lo mesiánico”

Yo no sé si por la teología de la prosperidad venga la explicación completa de estos cambios profundos, pero si creo que tiene influencia en todo esto. Esta teología es muy criticada por muchos de sus énfasis, pero si ella es parte responsable de este viraje, lo interpretaría como cosa positiva: sin quererlo directamente, empoderó a los fieles y los empujó fuera de las cuatro paredes de las iglesias. Solo espero que en el futuro no hayan más casos como los de Efraín Ríos Montt, o el de funcionarios menores vinculados a la corrupción generalizada de nuestros países, pero soy poco optimista al respecto

viernes, 8 de agosto de 2014

Julio Rosas y "Camión"


Por: Germán Vargas Farias
Como corresponde, primero las presentaciones. Julio Rosas es un político fujimorista, natural de Huánuco, que se desempeñó como pastor evangélico durante más de 30 años, y que lo más notorio que ha hecho desde su arribo al Congreso ha sido oponerse tozudamente a la Unión Civil.
"Camión" es el apelativo de Alvaro Francisco Serapio Artaza Adrianzén, capitán de corbeta de la Infantería de Marina, que estuvo al mando de la base contrasubversiva acantonada en Huanta en 1984, lugar y año en que se registraron la mayor cantidad de víctimas provocadas durante el conflicto armado interno en el Perú.

Hasta aquí parece no haber mayor relación entre el congresista y el marino, pero veamos lo que sigue.

Hace algunas semanas se dio a conocer que Sergio Tapia, abogado que ha trabajado como asesor docente en Derecho Constitucional de la Marina de Guerra del Perú, y ferviente admirador de Jorge Rafael Videla, dictador argentino cuyo gobierno -según él mismo admitió- mató a "siete mil u ocho mil personas" que estaban detenidas o secuestradas y que hizo desaparecer para disimular sus muertes, es asesor de, ta, ta, ta, tan …, Julio Rosas.

No sólo eso, al congresista Rosas que sin ningún pudor dijo ser, en su hoja de vida, un infatigable luchador por los derechos humanos, con tantos años como pastor y sabiendo lo que representa para la comunidad evangélica la matanza de los seis presbiterianos en la Iglesia de Callqui, no se le ocurrió mejor idea que contratar como asesor a quien fuera abogado de los marinos procesados por la matanza de El Frontón y ¿adivinen qué?, también de "Camión".
A "Camión" se le atribuye responsabilidad principal en la matanza de Callqui. Sin embargo, no se le pudo someter a juicio pues primero fue supuesta víctima de un secuestro, logrando luego que judicialmente se declarase su "muerte presunta". Todo indica que fue una patraña más, quien sabe urdida por algún abogado devoto de asesinos.

La trayectoria de Sergio Tapia, sus presuntas simpatías con Adolfo Hitler y la asesoría bien remunerada prestada a controvertidos personajes como Luis Giampietri y Rafael Rey, era harto conocida. Siendo así, contratar como asesor a un individuo de estas características no es una casualidad.

Dime con quién andas y te diré quién eres, dice el refrán. Y la Biblia, que supongo aún lee el congresista Rosas, dice ¿Andan dos hombres juntos si no se han puesto de acuerdo? (Amós 3:3), y ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia?, ¿y qué comunión la luz con las tinieblas? (2 Co. 6:14). Las personas suelen juntarse con quienes tienen afinidad. Parece estar claro en el caso del congresista Rosas.

A 30 años de la matanza de los seis presbiterianos en el Templo de Callqui, conviene hacer memoria. Los hechos se interrelacionan, las personas también, unos buscan y aman la justicia, otros la envilecen y manipulan. Las advertencias son bastantes, la arrogancia mucha más.

sábado, 12 de julio de 2014

EL OMBLIGO DE ADÁN



Por: H. K. Michael Ayala Alva

Las recientes investigaciones del biblista liberal y de confesión atea, Kurt Kerrigan Van Dick, han dado cuenta de los temas teológicos abarcados durante las décadas de los 80´y 90´en el mundo evangélico. El país, por entonces, vivía épocas de guerra interna, hambruna, ausencia del Estado en las provincias, corrupción en todos los ámbitos del poder ejecutivo, legislativo y judicial, terrorismo, presencia de grupos paramilitares, asesinatos, desapariciones, informalidad, delincuencia, dictadura, caos económico entre otros aspectos que pueden conocerse ante una sencilla lectura de la historia. La inquietud del autor – como indica el prólogo de su libro – se despierta cuando los dos grandes Seminarios evangélicos de su país son reconocidos constitucionalmente por sus aportes “a la sociedad de nuestra nación”. ¿De qué aportes se trata? ¿Qué temas trabajaron durante una época tan violenta? Aunque ambas entidades, ahora universidades evangélicas, le negaron la posibilidad de realizar su investigación por ser un teólogo liberal que apoya la Unión civil entre homosexuales, pudo reunir toda la información pertinente a través de entrevistas, conversaciones y otras acciones no tan académicas.

El complejo libro consta de tres partes; una de ellas contiene cinco capítulos que corresponden a las temáticas teológicas que ambos seminarios abordaron en una época de constantes cambios políticos y sociales:

  1.        La posibilidad de la salvación del diablo y sus demonios.
  2.        ¿De dónde salió la esposa para Caín
  3.        Los gemidos, vómitos y sonidos de animales como expresión del Espíritu santo.
  4.        Las poses sexuales dentro del matrimonio según la Biblia.
  5.        El ombligo de Adán.
Dado lo extensa de la investigación del autor, resulta adecuado trabajar el tema más breve, es decir, el último. Dicha parte del libro inicia con la crónica de la expulsión de un grupo de estudiantes y profesores que crearon una serie de jornadas de debate teológico en torno a la realidad nacional, así como la importancia de participar como evangélicos en la vida política del país; tildados de comunistas, fueron sancionados por sus iglesias, separados de los seminarios y sacados de todo ámbito evangélico.

Tras la salida de dichos hermanos y hermanas, ambos Seminarios solo aceptaron a personas “maduras en la fe” y hombres de preferencia, descartándose la posibilidad de estudio de las mujeres, salvo una generosa contribución económica de la denominación que pretendiera enviar a una fémina.  De este modo, y saneada la biblioteca luego de quemarse en un culto unido los libros de Tillich, Gutiérrez, Barth, Ayala, Cussianovich, entre otros, se procedieron a abordar teológicamente los temas de quehacer intelectual pertinentes a las inquietudes evangélicas. Uno de ellos, el ombligo de Adán.

El inicio de la temática se dio en un salón, cuando un estudiante inquieto preguntó nuevamente lo que su Pastor no pudo responder y la razón por la que lo habían enviado al Seminario bíblico. El profesor se maravilló con la pregunta y generó un importante intercambio de ideas con los estudiantes. Emocionado, se dirigió al Rector académico quien no dudó en abrir una conferencia nocturna, invitando a los diferentes teólogos del mundo evangélico. Asimismo, una Asamblea académica pidió que este tema sea un eje transversal en la currícula, pues en una sociedad tan violenta y desgarrada por la discriminación, era muy importante volver al Génesis y lo que es el ser humano, más aún, en tiempos donde la evolución pretendía atacar con más fuerza al Creacionismo.

Las charlas se vivían con ardor en los salones, en los intermedios, a la salida, en las iglesias, en los cuartos de los internos, etc. Se hicieron varias publicaciones, se forjaron varias revistas, boletines, folletos, conferencias, charlas, simposios, congresos. Para los evangélicos de entonces no les fue un obstáculo la recesión económica (recibían fondos del extranjero), tampoco la violencia terrorista, mucho menos las desapariciones de hermanos y hermanas en provincias. Todos eran una sola unidad, en medio de la calamidad nacional, era más que imprescindible abordar un tema que cumpliría con éxito la misión de predicar el evangelio. De este modo, resuelto el tema, los teólogos evangélicos de entonces se consideraban ya en la línea de Wycliff, Calvino, Berkhof y otros tantos pensadores y defensores de la sana doctrina. Mientras el país se desangraba en temas de índole terrenal (matanza del ejército a campesinos, golpe de estado, anulación de la democracia), los Seminarios se abocaban a temas espirituales y bíblicos tal y como lo había dicho el Señor en su palabra “poned la mira en las cosas de arriba y no en las de la tierra”. Los más pentecostales, esperaban pronto el martirio en medio de tan pertinente discusión teológica.

Los debates eran intensos y despertaban más de una polémica; cuando se decía que, efectivamente, Adán tenía ombligo, aparecían los textos que sostenían que el ser humano había sido creado a “imagen y semejanza” de Dios, lo cual implicaba que Dios también tendría ombligo, más complicaciones se presentaban con los pentecostales, pues habría que definir con exactitud si si era el Padre, el hijo o el Espíritu santo quien lo tenía, este último no podía serlo para quienes pensaban en el Espíritu santo como una fuerza impersonal, tampoco podría ser el Padre pues un ombligo implicaría que tuviera un antecesor. Así, era casi un acuerdo que el ombligo de Adán era herencia del hijo, pero allí aparecieron dos sub-escuelas, los que sostenían que el ombligo era una imagen real en el hijo para simbolizar el vínculo con el Padre; otros, por el contrario, daban más un significado metafórico o espiritual para indicar la eterna dependencia de Jesucristo en Dios.

Sin embargo, los más férreos y ortodoxos iepianos que estudiaban en el Seminario consideraron una cuestión herética dichas interpretaciones, pues descartaba los vínculos con el Espíritu Santo. Más aún, algunos cripto-católicos señalaban que el ombligo de Adán también lo tenía Jesucristo para indicar la presencia de la Virgen María (de allí la canción, más que tú solo Dios, solo Dios), pero, dado que era un seminario protestante-evangélico, estas posturas teológicas fueron severamente rechazadas y sus defensores expulsados de la institución educativa.

La intensidad del debate convocó a muchos teológicos y biblistas no sólo del Perú sino del extranjero, quienes tuvieron remitirse al griego, al arameo y al hebreo a fin de dilucidar los inconvenientes. Sin embargo, su presencia generó más conflicto, pues los de Asambleas indicaban que la letra mataba y era más preciso dejarse llevar por la inspiración del Espíritu Santo para identificar la verdad revelada en las escrituras.

A pesar de los toques de queda, los constantes atentados, los schocks económicos, las desapariciones inesperadas de personas que nadie los pensaría terroristas, el Seminario evangélico pudo organizar un evento junto con el Seminario de los andes, un gran congreso que respondería a un tema de gran universalidad y que calmaría las inquietudes teológicas y pertinentes de la época. Dicho evento debía hacerse en la completa discreción y a él vendrían hermanos y hermanas “maduros en la fe” y , como dice Gálatas, dispuestos a comer carne y no beber leche espiritual solamente.

Al congreso, vinieron hermanos y hermanas de las diferentes iglesias evangélicas, pero la iglesia de la Alianza de los cristianos prefirió no ir pues consideraba que era mejor no tomar una posición definitiva al respecto; estando las partes reunidas, las dos grandes instituciones teológicas marcaron sus posturas académicas tras intensos debates, jornadas de oración, himnos y cánticos de alabanza.

Los del Seminario evangélico decidieron aferrarse a las escrituras para sustentar su perspectiva. Así, consideraban pertinente desterrar cualquier interpretación inspirada en una lectura sociológica o antropológica para remitirse mejor a los idiomas originales. De este modo, terminaron considerando que la Biblia no afirmaba ni negaba la posibilidad de que Adán tuviera ombligo. Asimismo, las escrituras mismas no señalaban con exactitud los detalles de la creación sino se hablaba de un ser humano, que tendría el mismo cuerpo que tenemos nosotros ahora salvo la bendición divina de vivir en el huerto del Edén.

Por su parte, los intelectuales del Seminario bíblico de los Andes apelaban a la interpretación de los textos bíblicos desde un mensaje espiritual, es decir, con la unción del Espíritu Santo, llegaron a concluir (tras cuarenta días de ayuno y oración), que Adán no podría haber tenido ombligo y quizá su cuerpo no era un cuerpo como lo entendemos nosotros, sino más bien una entidad casi espiritual con muy poca tendencia a lo pecaminoso y por lo tanto sin ombligo, es más, que dicha parte del cuerpo humano se colocó después de la caída como símbolo profético de lo que vendría después, aunque existió un pequeño sector que reveló que el ombligo podría haber sido puesto en Adán como señal del futuro pecado y de la sabiduría de Dios lo conocía todo. Sin embargo, esto no fue de parecer de los bautistas pues dicha afirmación señalaría que la creación ya estaba condenada desde el principio de los tiempos y eso haría a Dios un ser injusto.

A pesar de las diferencias de pensamiento, fue unánime la intención de mantener el diálogo teológico y continuar con temas de gran trascendencia para el país, pese a los obstáculos que instituciones como el Concilio evangélico de iglesias planteaba, pues no se cansaba de hablar de Derechos humanos, democracia y otros temas comunistas y mundanos.

***
Los teólogos evangélicos, con el tiempo, consideraron de vital importancia formar una agrupación política que pudiera alcanzar el gobierno nacional. El “ombligo de Adán” fue solo el inicio de una serie de inquietudes, entre ellas la evangelización de todo el país y la posibilidad de extender este tipo de diálogos en espacios como la Presidencia y el Congreso de la república. Así, y con mucho esfuerzo, lograron formar parte de partidos políticos de ultra-derecha y un movimiento político independiente. Ya en el poder, forjaron – con la ayuda de liberales arrepentidos y convertidos a la sana doctrina – un proyecto de ley que reconociera tanto al Seminario bíblico como al Seminario de los andes por su pertinente labor y aportes a la nación, dicho proyecto fue aprobado no sin antes negociar con el partido del gobierno anterior, el cual estaba siendo juzgado por indultos a narcotraficantes, el segundo grupo de votos se dialogó con los representantes del otrora dictador que yacía en arresto domiciliario, para conseguir la mayoría votante, los hermanos dieron una generosa donación a los congresistas que obedecían a la voluntad del cardenal. Así, y con mucho sacrificio, el dictamen fue aprobado por amplia mayoría, mejor aún, se logró colocar en la nueva Constitución política de la nación el reconocimiento público de ambas instituciones teológicas por su aporte con temas de pertinencia a la nación, así como la aprobación de una ley que volviera a ambas entidades académicas en universidades; pero todo lo indicado forma parte la tercera parte del libro, el cual comentaremos en otra ocasión.


jueves, 29 de mayo de 2014

Martín. Teología camaleónica




Había dividido su biblioteca  en  tres estantes. Uno para los libros ecuménicos, otro para los eclécticos y conservadores y uno más pequeño para los textos “fundamentales”. El primer estante tenía siempre un maletín grande, pues pagaba las distintas giras al extranjero donde se conferenciaba sobre la importancia de una América latina libre de dependencias ideológicas y que terminaban en una gran comilona, algunos bares y una intelectual interesada (joven o mayor) en liberarse de los prejuicios evangélicos moralistas bajo una cálida sábana de hotel.

El segundo estante se dividía en dos grandes compartimientos, el primero estaba cargado de diccionarios bíblicos, lexicones de griego, hebreo y arameo, Biblias de distinto tipo, libros de Berkhof y hermenéuticas histórico-gramaticales. El maletín, al lado del estante, tenía los fólders de distintos Seminarios teológicos, una agenda con el número telefónico de varias alumnas y pastoras,  las que siempre requerían un consejo o la visita personal a una casa que, por lo general, estaba vacía. Allí estaban guardados también los infaltables recibos por honorarios, que debía entregar fielmente para recibir las generosas ofrendas que pagaban el alquiler de la casa, la gasolina del auto y la comida del mes. El segundo compartimiento estaba abarrotado de textos de René Padilla, Samuel Escobar y todo lo pertinente a la Fraternidad teológica latinomericana y su discurso ecléctico. Estos compartimientos no tenían una definición precisa, era complicada su organización, así que el orden de los libros era más espontáneo, según se dieran las circunstancias y las invitaciones a participar en eventos esporádicos de una perspectiva teológica agonizante.

El tercer estante tenía pocos libros, los comentarios bíblicos Moody, la Reina Valera de 1905, el libro “Evidencia que exige un veredicto”, entre otros clásicos. Pero había un espacio dedicado a acumular múltiples folders que se habían acrecentado en los últimos años. Aunque desde siempre quiso deshacerse de estos libros, las invitaciones cada vez más requeridas de Seminarios y políticos lo obligaron a repasar los textos de su infancia, aquellos libros de los que se había burlado y hasta quemado simbólicamente en sus épocas de teólogo de la liberación. Tiempos en que fue expulsado de su congregación, no sin antes ser perseguido y acusado de herejía, malversación de fondos, apostasía entre otros. Acusaciones de las que debió limpiarse progresivamente haciendo declaraciones públicas, mordiéndose la lengua, asistiendo fielmente a una iglesia bautista, corrigiendo algunas publicaciones, etc. Acciones que cada vez más haría darle más importancia al hasta entonces estante olvidado.

Así, cada vez era más frecuente sacar y poner los libros porque las invitaciones eran continuas, sólo que ahora iban acompañadas del logo de la República del país. Los fundamentalistas evangélicos habían logrado insertarse en el poder político y empezaban a realizar campañas evangelistas en el mismo poder ejecutivo y en las instalaciones del congreso. El primer evento al que fue invitado fue a una condecoración a un intelectual que había consentido en un gobierno homofóbico en un país africano que en nombre de la fe cristiana asesinaba homosexuales. Tiempo después, lo invitaron a dar una charla respecto al sustento bíblico para la Teocracia por encima de las limitaciones de la democracia. Luego, fue conferencista en el evento denominado “El Levítico y la nueva normativa legal”, una publicación que comentó casi con asco, pero que debió defender para poder comprar una nueva computadora portátil. Los eventos se sucedieron uno tras otro mientras el nuevo partido evangélico conseguía cada vez más adeptos, miles de firmas, posiciones en las alcaldías y aspiraciones cada vez más intensas para asumir el control de toda la nación. Es en este proceso en que fueron solicitados sus servicios una y otra vez, ya sea para una charla, la revisión de un discurso, la conferencia en un evento público, la entrevista en un canal de televisión, etc. A la larga, los dividendos para un “Teólogo de los fundamentos” era más sustanciosos que para un Teólogo liberal.

Por ello, y aunque miraba con añoranza el primer estante, sus libros eran cada vez menos consultados, salvo para las ocasiones en que los congresistas evangélicos o ministros de la nación lo llamaran para rebatir las ideas liberales. Así, Tillich, Barth, Cussianovich, Boff, solo eran leídos para escribir libelos contra ellos, para advertir de no ser leídos. Muchas veces los jóvenes teólogos también habían acudido a pedirle consejo sobre estos autores, más aún cuando un cuentista (siempre perseguido y mantenido en la clandestinidad) renegado del mundo evangélico generaba polémica a través de las redes sociales. Él, bajo el permiso de los directores del Seminario, del Concilio, la Unión de iglesias  o la cobertura de los funcionarios evangélicos que trabajaban para el gobierno, iniciaba un ciclo de conferencias, trabajando disertaciones y mostrando los puntos heréticos de las Bultmman, Foulkes o Támez, intelectuales que fueron sus maestros en tiempos en que vivía del dinero de los movimientos ecuménicos.


Pero esos tiempos eran ya lejanos. De terminar entre licores, cigarros y besos furtivos con alguna liberal o feminista, culminaba ahora todo evento con una oración ferviente, un aplauso multitudinario y alguna hermanita dispuesta a conversar con él, en el lugar que fuera, hasta altas horas de la noche. El dinero llegaba más rápido de lo que se pudiera gastar y el respeto y prestigio ante los ojos de sus otrora enemigos le iban abriendo camino inverso a sus primeros intereses. Sin embargo, los recientes éxitos eran solo el comienzo.

Luego del vaso de ron obligatorio matutino, recibió una llamada, era el congresista de la república y futuro postulante a la presidencia, quien le pedía un favor poco habitual.

- Varón, Dios te bendiga. Te llamo porque necesitamos tu apoyo en algo que será de gran bendición para el país. La familia natural necesita tu defensa bíblica. ¿Crees que nos podamos reunir hoy a eso de las tres de la tarde en mi oficina del congreso?

Martín no sintió sorpresa por la llamada, sabía que el Pastor (ahora congresista) necesitaba un elemento común que una a todos los evangélicos si quería sus votos. En la última borrachera con su entrañable compañero de burdeles, Oscar, habían concluído que sólo un tema común y radical le daría los votos para la presidencia que tanto necesitaba el congresista. Pero sabía también las consecuencias de defender ese tipo de ideas, si bien estaba enterado de los jugosos dividendos que se podían recibir por defender a los fundamentalistas evangélicos, le iba a ser más difícil acceder a las becas, los viajes y el financiamiento de sus publicaciones por parte de los ecuménicos.

- Con todo gusto Pastor. Nos vemos allá.

El Pastor congresista se despidió amablemente. Martín colgó el teléfono y miró los tres estantes, según su decisión, debía quitar uno pero tal vez comprar uno más. (continuará...)






sábado, 17 de mayo de 2014

Josías el ilustrado



Por: H. K. Michael Ayala Alva

El teléfono estaba frente a él, bastaba una llamada, un simple “Sí hermano, acepto la propuesta” y seis meses de adelanto de sueldo, una casa, un carro, el cargo de rector en la primera universidad evangélica del país serían una realidad. “Una llamada” – pensaba. Tan simple como levantar el auricular y responder afirmativamente a una propuesta que le había costado su propia libertad.

Las Asambleas, su denominación, ya lo había rechazado en otros tiempos, recordaba sus años de mendigo, rogando por una ofrenda para sostenerse (un poco de té y un pan con mantequilla para todo el día), el doble turno que tenía que hacer en una fábrica donde trabajaba con químicos en turnos de 12 horas si quería permanecer en la lista de aptos. Por lo general, aprovechaba las madrugadas para estudiar a innumerables teólogos que empezó a conocer en su mundo autodidacta. De a  pocos y con mucho esfuerzo (varios días de ayuno y largas caminatas que reemplazaran los centavos del pasaje), empezó a juntar una respetable biblioteca e intentaba vanamente dar una formación bíblica aceptable a los fieles que asistían a su iglesia en las clases que daba los domingos.. “La letra mata” le decía entonces el Pastor, “busca llenarte del Espíritu Santo y no de teología” le repetía cada vez que intentaba inútilmente realizar un estudio bíblico que inevitablemente terminada en un llanto incontrolable, danzas frenéticas y retorcijos místicos de los asistentes.
Sus clases, que había comenzado con cincuenta alumnos fue cancelada un día en que había preparado papelógrafos y separatas para un estudio bíblico sobre el Génesis. Así, en una de sus tantas caminatas de reflexión teológica conoció un reducto de intelectuales teológicos liberales, frases como “estudio crítico”, “teoría documentaria”, “cristología existencial”, entre otros le resultaron el bálsamo que lo libraría del ostracismo en que vivía. Empezó a frecuentar espacios prohibidos por su denominación, a leer autores más allá del mandato de solo leer la Biblia, descubrió que era un fundamentalista (al menos así lo catalogaban) y pensó en no serlo. Entonces no tenía nada que perder, las propuestas de becas empezaron a llegar y se veía en él un prometedor teólogo y libre pensador.

El viaje fue tan rápido como su ascenso en el mundo liberal, pronto se vio familiarizado con eventos y jornadas en pro de una teología menos literalista, ya en tierras de Centroamérica conoció más de una razón (entre bares y amores furtivos), pero ¿regresar a su país? ¿regresar a su iglesia? ¿volver al lugar donde no tenía ni parte ni suerte? Pensó por un instante en quedarse o viajar a Europa, quizá EEUU, a cualquier lugar menos a su tierra natal. Sabía que, desde el momento en que había tomado el camino de los teólogos liberales ya no había retorno.

Sin embargo, y contra todo pronóstico, decidió regresar al país. ¿Para qué? Dios lo decidiría en el camino. Ya en su tierra comenzó el inevitable vía crucis, un trabajito por aquí, una charlita por allá, un cursito de Teología y otro de Exégesis, pero siempre lo mismo, el pan faltaba en la mesa, el alquiler se debía desde hace meses, los pasajes para ir de un lugar a otro se hacían a pie por lo general y era complicado evitar llegar totalmente lleno de sudor de un lugar a otro. El tiempo pasaba, a lo lejos, sus contemporáneos ganaban jugosos dividendos que esperaba alcanzar y ganar algún día. Después de todo ¿no había estudiado en una institución liberal? ¿no lo habían enviado para ser la voz liberal en el Perú? Pero en el camino había comprendido que el pensamiento liberal no necesariamente es democrático a la hora de compartir el poder y el prestigio. Así empezó a entender a los otrora liberales y ahora apóstoles que cambiaron sus reflexiones exegéticas por predicaciones que terminaban en risas o vómitos santos para la gloria de Dios.

Así, buscando un lugar y un destino decidió volver al trabajo en las fábricas, sus libros se empolvaron. En vano buscó trabajo en las ong´s liberales, probó en colegios evángelicos e institutos fundamentalistas, siempre con el mismo resultado, le faltaba la unción del espíritu, el reconocimiento de que la letra mataba y la urgencia de tener una vida espiritual más concentrada en la oración que en la lectura de teólogos como Tillich o Gutiérrez.

Una noche que llegó a casa vio sus cosas en la calle, mas no sus libros. Eran tantos que el inquilino había decidido no sacarlos. En vano pidió una prórroga o un acuerdo, cargó con sus pocas prendas de vestir, su colchón desgastado y una computadora vieja hacia la casa de su hermana. Allí, decidió quedarse unos días.
-         
-     - Tú y tu Teología de mierda, empieza a buscar un trabajo de verdad.

Las palabras de su hermana lo despertaron. Fue así que volvió a su querida Asambleas, cuando el pastor – en el momento del culto – pidió que se acercaran los que querían reconciliarse con el Señor no vaciló en acercarse. Entonces no lloró mucho, quizá lo necesario para que entendieran que estaba arrepentido. Luego, decidió danzar en todos los cultos de alabanza, asistir a todas las reuniones y vigilias de oración, llevar un cuaderno y lapiceros de colores a las charlas teológicas del pastor, tomó todos los volantes posibles para las campañas y los aires libres que hacía su iglesia. Los hermanos lo observaban ¿Era este Josías, el ilustrado? ¿el mismo que se burlaba del poco conocimiento de la gente? ¿el que había viajado becado por dinero liberal y pecaminoso? Pero sus lágrimas pudieron más.

Las ofrendas empezaron a llegar, los primeros  veinte soles que recibió fue en un estudio bíblico sobre Génesis, los hermanos quedaron encantados con el texto sagrado y sus conocimiento del Hebreo, siempre para la gloria de Dios. Fue invitado después a las prédicas en las campañas, en vano no habían sido los cursos de homilética, los convertidos llegaban a la iglesia. Pronto la congregación se llenó y fue encargado de dirigir su Academia bíblica. El Pastor, al verlo cambiado y convertido por fin, lo recomendó para el Seminario andino como profesor. Progresivamente, fue ganando fama de maestro, evitando las ambigüedades, mencionando que el conocimiento le provenía de tiempos con Dios en oración, siempre confiando en que solo era cuestión de decir la frase correcta en el momento adecuado. Poco a poco, los liberales perdieron contacto con él mientras el ganaba presencia entre sus hermanos de la denominación.

Progresivamente, comprendió lo mismo que sus mentores, había un lenguaje para sobrevivir y otro para la reflexión personal. Así, guardó en su corazón y sus libros los cuestionamientos sobre la existencia de Dios, sus estudios que demostraban que la fornicación no eran en realidad un pecado como lo conocemos y que el concepto bíblico de la homosexualidad era algo totalmente distinto a lo que se entendía en nuestra época. De ser un férreo defensor de la Teoría documentaria para la formación del Pentateuco pasó a ser un acérrimo apologeta de la autoría mosaica. Vendió sus libros de Darwin para empezar a comprar textos creacionistas, dejó cualquier argumento teísta, regaló cualquier documento, escrito, libro o revista que lo relacionaran con sus antiguas reflexiones. Con el dinero acumulado consiguió un pequeño departamento, mucho mejor que el anterior, invitó al director del Seminario a su casa y procuró que la Biblia estuviera abierta en un lugar visible en una mesita parecida a un pequeño altar y que viera su biblioteca, saneada y limpia de cualquier retazo de reflexión liberal. Aquel día el Pastor responsable de la máxima institución educativa teológica de la denominación decidió incorporarlo en un cargo de mayor importancia.
-          Varón, necesitamos a un hombre como usted en el Seminario. Pronto se hará universidad, sabemos que es Doctor en Teología y que se ha convertido a Cristo de verdad. Piense en la propuesta hermano, póngala en oración y me llama cuando haya tomado una decisión.
Le tomó una semana pensarlo, no era sencillo abandonar el libre pensamiento, saber que ahora debía defender tal vez lo indefendible, debía tragarse las lecturas literalistas del apocalipsis, comerse en secreto la rabia cuando se hacían lecturas fundmentalistas o cuando los pastores y pastoras soñaban con aplicar el levítico en vez de la constitución. El premio, por su silencio, era en contraste bastante generoso. Ganaría cinco veces lo que habría ganado en una fábrica, tendría viajes y viáticos, gente a su alrededor que lo obedecería sin cuestionar, una cátedra con gente que lo escucharía sin entenderlo tal vez pero, ¿no le había pasado a su héroe Hegel lo mismo? Tendría todo el poder, dinero y público que quisiera, sólo bastaba postrarse y adorar a la denominación, incarse de rodillas para tener todo lo que siempre había querido, pero debía renunciar a su libre pensamiento, a su libertad, “todo te daré, si postrado me adorares”, pensó.

La respuesta que diera indicaba un camino sin retorno, una renuncia a pensar, moriría para la reflexión pero viviría para construir dogmas que lo harían prevalecer por generaciones en su denominación. Una llamada lo separaba de un trabajo permanente, un buen auto, una casa, prestigio, presencia y por qué no, una de las tantas misioneras extranjeras que anhelaban casarse con un hombre de Dios, sí, una de esas hermanas rubias y de piel blanca, las que hablaban inglés y que él había tenido que aprender con la intención de acercarse a una de ellas en su juventud. Una de esas hermanas que más de una vez lo había despreciado y que ahora, tal vez, lo verían de manera distinta.  Por otro lado, ¿volver al pan con mantequilla y al té barato de una hermanita considerada? ¿regresar al estudio bíblico de una iglesucha con hermanitos que apenas sabían leer? ¿Reducirse al trabajo en una fábrica a cambio de mantener su libertad?

Josías levantó el teléfono. Sin titubear, le dio al Pastor su respuesta.



sábado, 12 de abril de 2014

Congresista evangélico presenta proyecto de ley “NORMATIVA PARA EL USO DE POSES SEXUALES DE ACUERDO A LA BIBLIA”




Nuestro amado congresista evangélico – tras su exitosa campaña política contra homosexuales y lesbianas – ha presentado un proyecto de ley que regule el tipo de poses sexuales de las parejas casadas por matrimonio civil en nuestro país. Para ello, ha contado con un importante equipo de teólogos egresados de las recientes universidades evangélicas, quienes con la ayuda de destacados intelectuales cristianos norteamericanos han planteado una propuesta que espera aprobarse por unanimidad en el poder legislativo.

Los referidos, indican que la única pose sexual permitida es la del “misionero”, es decir, la mujer echada boca arriba y el hombre encima, la cual es muestra del sometimiento bíblico del hombre sobre la mujer, tal como lo afirma 1 Timoteo 2:11-14, los primeros capítulos del Génesis y el infaltable Levítico.

El proyecto de ley incluye un manual a entregarse en toda ceremonia civil, junto a una “Tabla de multas” a fin de informar a los recién casados; estas pueden ser desde una hasta treinta UIT (unidades impositivas tributarias) y serán catalogadas como leves (coito de costado), graves (sexo oral) y muy graves (coito contra natura), entre otras sanciones. Asimismo, sustentados en 1 Corintios 7:9, se implementará una “Policía sexual cristiano-evangélica” formada por hermanos y hermanas con el “Don de continencia”, que harán un seguimiento adecuado de la norma. Gracias a equipos de última tecnología (facilitado por el partido republicano del norte del continente) se instalarán cámaras de seguridad en todos los cuartos de los casados ante la ley (el costo de las mismas serán financiados por las mismas instituciones que combaten la homosexualidad y el lesbianismo en todo el mundo). En el caso de cometer una falta, se tomará la fotografía respectiva y se enviará al domicilio con un sello especial a fin de evitar que un menor de edad las observe.

La ministra de la mujer (evangélica también), ha visto con buenos ojos este proyecto. “Por fin tenemos una normativa que nos permita ejercer sanamente el mandato bíblico de la procreación”, destacó además que ella hace mucho que ha abandonado cualquier tipo de práctica diferente a las que se establecen las escrituras.

Asimismo, los grupos de defensa de la vida y la familia están alistando una serie de marchas y concentraciones en diferentes partes de la nación, financiados por instituciones internacionales. Se ha confirmado la presencia de hermanos y hermanas del Movimiento mundial quienes asistirán con el logo propio de la campaña en pro de una sexualidad saludable y televisarán en vivo el momento de la aprobación del proyecto de ley en el pleno del congreso que seguirán en pantalla gigante en la avenida principal del congreso de la república. Aunque no está confirmado, se espera el apoyo y movilización de grupos fieles al Cardenal de Lima, que se unirán a dicha manifestación. 


"Esperamos un triunfo categórico en nombre de Dios y de las buenas costumbres según la Biblia", indicó el congresista, quien está evaluando postular a la candidatura presidencial bajo el lema "LA BIBLIA COMO CONSTITUCIÓN". Cabe informar que su agrupación política mantendrá la coalición con el partido naranja quien ha ofrecido su respaldo con la condición de ser apoyados en la liberación de sus partidarios apresados por delitos de corrupción.

La  Siberia, 12 de Abril del 2014
Escrito entre el marasmo y la intolerancia