martes, 23 de febrero de 2016

Evangélicos al Congreso 2016

Situación económica de los candidatos congresales evangélicos en las Elecciones generales 2016



Por: H. K. Michael Ayala Alva

Como evangélicos, resulta pertinente tomar atención al artículo de Gino Alva, quien presenta una lista de los candidatos evangélicos al congreso en el 2016. Gracias al VOTO INFORMADO (información brindada por el JNE) es posible conocer y acceder a la siguiente información respecto a los ingresos económicos de los referidos:


Candidato al Congreso de la República
Ingreso declarado al JNE (S/.)
Información adicional (montos en S/.)
Ps. HUMBERTO LAY SUN
Iglesia bíblica “Emmanuel”
(Alianza para el progreso)
278,604.00
1 Departamento valuado en 159,281.42
1 Estacionamiento valuado en  6,681.65
2 vehículos valuados en 46,350
Ps. JULIO ROSAS
Iglesia Alianza Cristiana y Misionera
(Alianza para el progreso)
309,806.40
1 departamento valuado en 193,246.98
1 camioneta valuada en 71,523.50
1 automóvil valuado en 1,575.00
Ps. JUAN GONZÁLEZ SANDOVAL
 “Movimiento Misionero Mundial” (Solidaridad Nacional)

98,582.28
1 casa-habitación valuada en 268,826.00

1 auto valuado en S/.3,000.00
Ps. JUAN CARLOS GONZALES ARDILES
Iglesia cristiana “Agua Viva”
(Fuerza Popular)
84,000.00
1 casa valuada en 105,023.00

1 vivienda valuada en 312,652.47
Ps. EDUARDO ANTONIO CHAUCA MEJÍA
 Iglesia bíblica SHALOM
(Frente Esperanza)
40,500.00

Ps. ORESTES SÁNCHEZ
Iglesia “Asambleas de Dios”
(Solidaridad Nacional)
9,750.00

Ps. CLAUDIO ZOLLA SUÁREZ (Perú Nación)
11.75
Declara una deuda en tarjeta de crédito de S/.62.48

Sobre el Ps. Humberto Lay, resulta interesante que la Hoja de vida del 2011 para las elecciones congresales muestra un ingreso anual de S/. 151,200.00 nuevos soles, mientras que en el 2010 para las municipales declara  S/. 83,136.00. Podemos observar un sustancial progreso en ingresos económicos si consideramos que S/. 187,200 provienen de sus labores congresales. Puede decirse que las bondades de esta gestión le han significado una próspera vida pastoral y una estabilidad económica para un retiro gratificante. Acaso la buena cosecha le ha permitido renunciar con tranquilidad a la candidatura congresal recientemente y limpiar un poco su manchada imagen que si bien no pecó de corrupción, sí lo hizo de omisión en el Comité de Ética.

El monto indicado para el Ps. Julio Rosas responde enteramente al sector público. Es decir, parece que se ha dedicado enteramente a su función, si a ello podemos llamarle sus constantes cruzadas fundamentalistas que solo aglomera a los sectores evangélicos y excluye personas y temas de mayor urgencia, coyuntura y pertinencia en el país. Poco o nada ha declarado sobre la violación a los DD.HH., situaciones como los “Narcoindultos” o los inefables otorongos del Congreso. Parece que el mensaje de Cristo – en su interpretación – solo considera como pecaminoso la homosexualidad pero resulta liberal, progresista y tolerante en casos flagrantes de corrupción.

La información de los demás candidatos resulta más escueta pero interesante. Juan Gonzales Sandoval es un general de la Policía (en retiro) y sus ingresos son enteramente del sector público. Por su situación, debe ser uno de los más poderosos diezmantes del Movimiento Misionero Mundial, iglesia cristiana evangélica que sostiene su fe en un potente discurso de compromiso económico que suele oprimir a sus miembros. Asimismo, el Ps. Juan Carlos Gonzales Ardiles ha sido asesor principal en el Congreso de la República (¿Se imaginan de quién?) aunque declara que la totalidad de sus ingresos proviene del sector privado.

El Pastor Eduardo Chauca declara un sobrio ingreso. Sin embargo, su Hoja de vida presenta una incómoda situación judicial por ESTAFA GENÉRICA. ¿Conocerá la escobita moralizadora la trayectoria del pastor en cuestión? Por otra parte, el Ps. Orestes Sánchez presenta una humilde Hoja de vida acompañada de la típica inexperiencia política con la que muchos candidatos evangélicos se presentan al congreso.

El aspecto cómico lo lidera el Ps. Claudio Zolla, quien coloca – en el mejor de los casos por un error de redacción – el monto de S/.11.75 nuevos soles y una deuda en Tarjeta de crédito de S/.62.48. Acaso esta declaración quería reflejar humildad pero lo que muestra es una desesperada necesidad de ingresos, además de una paradoja frente a la Gerencia general de la empresa que declara, la cual parece carecer de todo presupuesto.

¿Cómo podemos interpretar las aspiraciones políticas de los pastores evangélicos referidos? ¿Tratarán de emular el ejemplo de Rosas y Lay? ¿Sólo buscan un espacio político que implique un suculento ingreso económico o un posicionamiento de sus denominaciones de procedencia? Los datos permiten dialogar y emitir diversas opiniones. Sin embargo, puede brindarse una perspectiva más completa cuando analizamos su trayectoria política y su formación académica (motivo de un próximo artículo).

miércoles, 20 de enero de 2016

El pastor Humberto y el fin de un metarrelato



Por: H. K. Michael Ayala Alva

Qué te digo varón, eran otros tiempos. Íbamos a conquistar el mundo para Cristo desde la política, así se lo reveló Dios al Ps. Humberto. Ese culto mi hermano, aquel momento en que anunció su postulación fue lo máximo: las alabanzas, la prédica, las palabras proféticas. Todos en un mismo espíritu, dispuestos a ganar el Perú para la gloria de Dios. Qué importaba el pasado, los discursos antiguos de no meterse en las cosas del mundo, la decepción del “Chino” y su fuga, nada que recordar de la traición de su primer gobierno, el pobre de García y García. En fin, lo anterior era una prueba previa, el caminar en el desierto antes de Canaán. Humberto nos llevaría a la tierra prometida mientras la antigua generación del buen Arana moría. No te hagas, tú y yo lloramos al ritmo de “Enciende una luz” mientras las velas iluminaban un templo repleto de nuevas esperanzas, las mismas que nos juntó a todos frente al Palacio de Justicia en aquella inefable reunión por la proclamación de un Perú con valores.
Aquella noche era el inicio de una nueva época para nuestro país y para el mundo. Era el tiempo y el momento, la oportunidad que a todos nos hermanaba. Los evangélicos en la política transformaría las estructuras, pondrían a cada ciudadano en la senda de la salvación. La “reserva moral del país” mi hermano. Evangelizaríamos con nuestro testimonio, nuestra sola presencia firme y cristiana sería el portentoso inicio de una nueva era. Nos imaginábamos gobernando, dirigiendo, predicando desde el púlpito y la curul. Todos para Cristo, Cristo para todos los peruanos. Así, las bondades y los éxitos de nuestras iglesias se extenderían a la vida del país. Una fe, una prédica, una visión en manos de un hombre que emulaba al mismo Josué a punto de entrar en la tierra prometida.
¿Recuerdas la vez aquella en que le pusimos nombre al partido? Portentoso en verdad, llamados y comprometidos para restaurar a la nación de sus antiguas heridas generadas por la incredulidad y la falta de valores. Convocamos a tantos a compartir la misma visión. Entonces creían en nosotros y nosotros en todos. Por fin el Perú sería alcanzado a través de la conversión a Cristo, de una ética nacional sin corrupción. Todos soñábamos con un país diferente. Podríamos hacer múltiples acciones desde el Congreso, los Ministerios, las alcaldías, los consejos regionales, en fin. El Espíritu Santo parecía acompañarnos, íbamos victoria tras victoria, las iglesias se unían al ideal, al sueño, a la visión que en palabra profética le fue dada al pastor Humberto. Estábamos en la brecha, luchábamos cada punto, construíamos los muros de una nueva Jerusalén cual Nehemías. Dios le había revelado al pastor que sería presidente y sabíamos que lo cumpliría.
Todas las iglesias nos abrieron las puertas. Conseguimos las firmas, acaparábamos los púlpitos, frecuentábamos los canales de televisión cristianos. La ayuda vino de todo sitio, en especial de los gringos. Nosotros bendecir ministerio, nosotros apoyar pastor Humberto. ¿Buenos tiempos no? Plata no faltaba sino manos para distribuir tanto trabajo. Comenzamos con 1% y de ahí a subir y subir. Nada de negociar con la corrupción, la crisis de valores, la homosexualidad o el pecado de adulterio. El pastor declaraba victoria y las palabras proféticas se extendían en todo lugar: Dios haría un gran cambio nacional. Los sueños y las visiones de numerosas hermanas confirmaban nuestros esfuerzos. Preferíamos no mirar las encuestas, sabíamos que Dios haría su obra. Si pudo parar el sol y la luna también podría intervenir espiritualmente a través de las jornadas de oración de múltiples grupos en las congregaciones que nos apoyaban.
Pero los resultados mi hermano, los resultados. Vaya a ver ese pequeño 4% que reunía a todos los evangélicos pero que no era suficiente. Se supone que éramos más del 12% según las muchas estadísticas que sumamos en cada una de nuestras iglesias ¿Falló Dios? ¿Fallaron las palabras proféticas? Todos nos preguntamos qué había salido mal. Si Dios estaba con nosotros ¿por qué perdimos entonces? Un hermano explicó que al pastor Humberto Dios le había dicho que sería presidente, pero no le dijo cuando (ja ja ja). Entendimos, obedecimos; pero teníamos congresistas, era un inicio. Una pequeña recompensa luego de tanto trajinar. Muchos esperaban más, todavía éramos una unidad. Las profecías se reinterpretaron, los sueños tuvieron que ser nuevamente descifrados y varios asesores cambiaron, era necesaria una nueva forma de pensar alcanzar y lograr la visión de Dios.
¿Te acuerdas? La palabra profética de una hermana había indicado que era importante comenzar en Lima (Jerusalén, Samaria, Galilea y hasta lo último de la tierra…según la Palabra). El pastor Humberto postuló, seguíamos siendo una unidad, más que vencedores, cabeza y no cola, llamados a servir, luz a las naciones, reyes y sacerdotes. Nosotros teníamos la solución, pero el Mudo, ¡ay el Mudo! Mira que nos sacó el ancho y el largo en Lima, y los demás candidatos (los no cristianos, esos que llegaron con buena voluntad y sin dejar nada de ganancia para la iglesia) se llevaban todo el esfuerzo. Esa campaña fue dura, perdida desde el inicio. “El mudo” era cosa sería. “Somos la segunda fuerza electoral del país” decía nuestro amado Pastor, todos sabían que no era cierto. Y mira que el pastor gringo de Surco premiaba a nuestra competencia luego de ser nuestro aliado. Negociar era la forma. Había que hablar con los no-creyentes, lo hicimos. Toleramos reuniones con distintos credos, confesiones, ateos incluso. “Los caminos de Dios son inescrutables” nos decíamos. Tuvimos que incorporar nuevos textos bíblicos que explicaran la situación. Fuimos captando adeptos a cambio de promesas. Un cargo aquí, un pacto por allá, para sobrevivir era necesario intercambiar. ¿Y los valores? Pues había que reinterpretarlos también.
Dos fracasos mi estimado, dos rotundos fracasos. Más de uno se fue. Larga fue la agonía hacia una nueva elección. Luego de la tercera derrota aparecieron más candidatos evangélicos pero que querían trabajar aparte ¿Y la unidad? Emergió un pastor llamado Julio que, sin necesidad de partido, nos robó voto tras voto, pero sólo quería el congreso, por el momento. Al pastor Humberto no le pareció mala idea, postuló. Una batalla más, un esfuerzo más, ya no era lo mismo. ¿Aliarse a los no cristianos? Una necesidad y la urgencia de nuevas interpretaciones bíblicas para explicar este nuevo proceso. Iniciar una nueva campaña, intentar convencer a todas las personas posibles, buscar iglesias aliadas, no mi hermano, vamos a apoyar a Ps. Julio, no mi estimado, el APRA ha venido a visitarnos, en otra ocasión varón, ahora tenemos la visita del Mudo, disculpe pero ahora no, vuelvan en otro momento, etc. Fue complicado pero el Ps. Humberto logró alcanzar el Congreso. No fue el único evangélico, parece que Dios también había escogido a otros más.
¿El inicio del fin? Gobernar es negociar pues varón, contratamos a buenos intérpretes de las Escrituras, otorgamos los favores necesarios para no perder las pocas bases políticas que teníamos. Una ley, dos Seminarios bíblicos convertidos en Universidades, los favores no tan éticos para algunos aliados, Dios los juzgará, nosotros no podemos según la Escritura. Mientras tanto, la ministra Ana nos robaba protagonismo, el Ps. Julio se radicalizaba y con ello acaparaba más cámaras y simpatías. ¿Nosotros? Una negociación aquí, una negociación allá, la iglesia secretamente dividida, uno que otro comentario suelto: “Él es pastor, no político, se ha confundido con su llamado”. La comisión de Ética, los narcoindultos, las cuestiones que debían pasarse por alto en nombre de la sobrevivencia política. No era tan fácil estar en el poder. De pronto todo el mundo quería irse de la visión. Nuestro buen Humberto sin saber qué hacer, regresemos a la Iglesia pastor. No quería, ya le había gustado el carro, la buena casa, los contactos, los viajes, la capacidad de decidir, el rico poder...también nos había gustado a nosotros. Sus prédicas tan magras, rutinarias, vacías. Todas sus fuerzas estaban en ese sueño que ya no unía a los evangélicos ¿ahora nos llamamos cristianos verdad? Los medios y la bendita izquierda tan suspicaz en las negociaciones que nuestro buen Humberto tenía que hacer en nombre de Dios y de la visión.
Mi hermano, estos últimos años mira que han sido difíciles, todo lo que hemos tenido que hacer: botar a los rebeldes, expulsar a los críticos, suspender a los falsos profetas, re-adoctrinar a la gente nueva (cada vez menos), desarrollar múltiples sutilezas, destacar en ambigüedades. Ya no es tan fácil. Sí, obedecemos como siempre mientras en silencio pensamos ¿Se habrá equivocado Dios, se habrá equivocado el Ps. Humberto?
¿Y ahora qué varón? Pues parece que la visión es relativa a como la interpretes. Ahora lo compartimos pocos, aliados a un tipo con tanta plata que nos puede asegurar una buena chamba. Sí, a estas alturas ya no importa de donde venga, es mejor no saber. Sometidos fíjate, sumisos a un no creyente, ¿y lo de cabeza y no cola?, prefiero no explicar. Basta con decir que es un “hombre cerca a Dios”, lo demás sería mentir. Qué te digo, si gana habrá chamba para todos y los que se fueron volverán, sobretodo esos que aparecieron en la televisión con su acto simbólico ese, tan ridículo (ja ja ja). Hay que preparar las respuestas teológicas, las frases adecuadas, no olvides que tenemos que juntar a la gente y avisar a los “tú ya sabes” para que vigilen a los que andan cuestionando al ungido. A ver si ganamos algo para estos cinco años que vienen. Mira que ya me toca otro carrito y quizá una nueva casa porque las otras dos las tengo alquiladas.
¡Salud pues varón! Tranquilo, yo pago la cuenta; siempre que me dejes presentar a mi buen Humberto en todas las iglesias de tu denominación ¿Un carguito y una ofrenda? Pues claro, solo indica qué y cuánto.

lunes, 18 de enero de 2016

El niño Rodrigo


Por: H.K. Michael Ayala Alva

El niño Rodrigo ha decidido ser de izquierda. Ha tomado la decisión mientras una de sus empleadas le termina de ordenar la cama y la otra le prepara el desayuno. Sus padres escuchan sus ideas con ternura y le prometen conseguir la más cara universidad donde pueda capacitarse en pro de los más pobres. 
Tras varias jornadas de lectura con algunos amigos en el café Haití, sus ideas en favor de los más necesitados lo vislumbran como el nuevo Ché Guevara, de quien inmediatamente se compra algunas camisetas (las de buena calidad, no las de Gamarra). Se imagina liderando la revolución, marchando junto con sus compañeros universitarios, siendo apresado en nombre de la libertad de expresión, escribiendo desde una celda y siendo leído por muchos contemporáneos. Luego de algunas averiguaciones, decide ir (en el taxi particular que su padre le ha asignado) al Jr. Quilca, donde comprará toda la ropa y artículos necesarios que lo hagan ver como un buen joven de izquierda (morrales, prendedores, etc.). Ha adquirido también algunos nuevos libros, entre ellos los “7 ensayos de interpretación de la realidad peruana”, el cual leerá asiduamente mientras disfruta de una buena comida en Larcomar, servida por uno de los muchos mozos que tienen que viajar cuatro horas diarias para conservar su empleo. Obviamente, para no caer en el asistencialismo, evitará dejar propina.
Desde su laptop de última generación, comparte la idea con sus amigos. Muchos lo intentan desanimar pero una de las chicas que por muchos meses intentó conquistar es la única que lo anima. Fiel a la nueva propuesta, coloca imágenes de Susana Villarán, memes en contra de Aldo Mariátegui y algunas fotos contestatarias. Los primeros comentarios negativos que recibe lo animan mucho más. Se imagina liderando una marcha, inmolándose, capacitando a otros jóvenes como él, participando en recitales de poesía y simposios académicos. Desde su querida Miraflores y San Isidro, espera alcanzar con sus ideas revolucionarias a los sectores más pobres del país, haciendo uno que otro viaje al interior (siempre con la tarjeta de crédito de su padre y bastantes dólares en caso de emergencia, además de la mochila comprada en la Av. Larco) para vivir la experiencia del campesino necesitado, de la mujer sin recursos, del niño sin estudios.
El día ha sido largo para el niño Rodrigo. Llega a casa para la cena pero no quiere comer lentejas con arroz (son horribles), así que llama a Pizza Hut. Mientras espera, la segunda empleada recibe la nueva ropa que deberá lavar con el detergente más caro a fin de evitar alguna alergia. Debido a que su cena demora en llegar, ordena a su empleada que vaya a traerla, se ve obligado a amenazarla con quitarle el trabajo cuando ella menciona que ya es muy tarde y que debe retirarse, pero finalmente obedece.
El niño Rodrigo termina de cenar mientras observa los innumerables likes que reciben sus opiniones revolucionarias. Ya en la cama de sábanas importadas, conversa con la única chica que lo anima a continuar y con la cual se verá al día siguiente. El niño Rodrigo se despide de su tan ansiada conquista a las tres de la mañana. Duerme pensando que ha tomado la mejor decisión y que pronto el Ché Guevara será reemplazado por él y sus heroicas acciones a favor de los más necesitados del país.
Entre el sueño y semisueño, decide estudiar Filosofía.

sábado, 31 de octubre de 2015

Los votos evangélicos o "cristianos"

Por: H. K. Michael Ayala Alva
Ha iniciado una nueva campaña electoral y la lucha por la captura de votos será una competencia más salvaje que la búsqueda de un asiento en el Metropolitano. En este escenario, podemos observar el acercamiento de los candidatos a diferentes sectores poblacionales, uno de ellos el evangélico. Como ya se ha hecho evidente, la comunidad referida tiene una organización tribal (no un Papa sino muchos Papas, como diría en son de burla un católico exasperante), pese a los incontables esfuerzos de apóstoles, pastores, líderes políticos salidos de las iglesias, etc. por forjar una jerarquía evangélica nacional. Sin embargo (y contrario a la recomendación sociológica de evitar las tipologías), podemos clasificar esta masa votante en tres grandes grupos, dos de los cuales merecerán toda la atención de los candidatos presidenciales, recibirán un sinfín de promesas para finalmente ser desconocidos en sus pedidos una vez que el político respaldado consiga el poder.
Las denominaciones e iglesias despóticas: la voluntad de este “mega grupo votante” emana del pastor o apóstol. Los participantes de estas megaiglesias han entregado su criterio propio y voluntad política en el criterio de la máxima autoridad eclesial. La voz del pastor o apóstol, al ser la voz de Dios, es la mejor guía para las elecciones de cualquier tipo (políticas, espirituales, familiares, emocionales, sentimentales, económicas, laborales, etc.). Este grupo votante, por ser el más numeroso y sumiso, representa una suculenta presa para los partidos o agrupaciones políticas interesadas en forjar alianzas electorales o llegar a la presidencia. Aquí podemos colocar a las iglesias apostólicas, neo-pentecostales y carismáticas como “Camino de vida”, “Agua viva”, “Emmanuel”, “Movimiento misionero mundial” entre otras. Cabe destacar que personalidades como Humberto Lay tiene aquí una gran cantidad de votos cautivos, aunque el APRA posee también una importante masa de seguidores provenientes de este sector. En el caso de Keiko Fujimori, ha perdido mucho en este sector tras su pronunciamiento a favor de la Unión civil (situación que favoreció enormemente a Julio Rosas en sus ambiciones de aglomerar bajo su voluntad los intereses políticos de toda la población evangélica).
Las denominaciones e iglesias oligárquicas: corresponde a las iglesias en que el poder se ve representado por un reducido grupo de líderes que dirigen los destinos de toda una comunidad. Este grupo, aunque importante y lento en su accionar, se encuentra fragmentado pues cada uno de sus líderes moviliza una cantidad importante de la población evangélica. Un claro ejemplo de estos sistemas eclesiales y su participación política es la presencia del congresista Julio Rosas, quien fue apoyado solo por un sector del liderazgo de la Alianza Cristiana y Misionera, mientras que otros respaldaron a candidatos como Humberto Lay u otros no necesariamente evangélicos. Podríamos incluir aquí denominaciones como la Iglesia Evangélica Peruana (IEP), Iglesia Presbiteriana, Asambleas de Dios, etc. Es probable que las referidas reciban la inevitable visita de candidatos presidenciales con menos intención de voto.
Las denominaciones e iglesias democráticas: Se hallan en peligro de extinción (¿recuerdan el pájaro “dodo” o los dinosaurios?). Tanto el pastor como los liderazgos mantienen una distinción entre intereses políticos e intereses eclesiales. Aunque son una minoría, representa el remanente crítico-pensante de una comunidad cada día más enajenada. Ahora bien, este grupo de iglesias acoge a la mayoría de evangélicos que aún comparten los particionados intereses de la izquierda en el Perú, pero dada sus condiciones democráticas (ausentes de proselitismos a ultranza) y su respeto por las reglas más elementales de la ciudadanía, está condenada a decrecer y extinguirse en una sociedad peruana primitiva en temas de consenso. Vale decir aquí que este grupo insignificante arrastra los eternos problemas de la izquierda del Perú; esto es, la incapacidad para forjar nuevos liderazgos, crear nuevos cuadros de actores políticos y desarrollar sistemas que aglomeren una masa votante consistente (¿temible paradoja no creen?). En suma, es poco probable que un candidato con aspiraciones serias se acerque a este sector, pues sus iglesias se componen – en el mejor de los casos – de cien a doscientos integrantes, los cuales decrecen proporcionalmente al desarrollo e impacto de las megaiglesias y su admirable capacidad para servir a los intereses de la bestia apocalíptica llamada mercado.
Asimismo, es importante destacar que los candidatos  deberán tomar en cuenta la agenda política evangélica, la cual enarbola el discurso en contra de la homosexualidad, la valoración de la familia “tradicional”, el rechazo al aborto, etc. Ahora bien, candidatos como Alan García, Keiko Fujimori, PPK entre otros se movilizarán en función de las masas votantes. Es decir, si observan que el sector a favor de la Unión Civil o el aborto es mayor que aquel que está en contra, definitivamente el sector evangélico será marginado por ser una minoría, situación que podría darse y que en realidad favorecerían las intensiones políticas de Humberto Lay y Julio Rosas, actuales paladines de las retrógradas y vetustas ideas evangélicas que se encuentran en franco retroceso a nivel mundial. Lo cierto es que la masa votante evangélica y su crecimiento visibiliza en cada cada elección las virtudes y taras de una comunidad que hace mucho desterró el discurso en contra de la participación política desde la convicción religiosa.

sábado, 10 de octubre de 2015

La zarza ardiente



Por: H. K. Michael Ayala Alva


Ahora soy feliz, lejos de la venganza. Muchos años ya que mis manos manchadas con sangre egipcia huyeron de la voluntad del faraón. Hoy me acogen las montañas mientras recuerdo las viejas enseñanzas sacerdotales, esas que contaban que el agua infinita y celestial de la hermosa Nut rodeaba todo lo que pisamos. Nada cambia, el sol viaja rutinario hasta esconderse en el Duat y solo el milagro de Shub  impide que la tierra se inunde otra vez, como en los relatos de mi nodriza y aquel inesperado hombre justo que viajó sin rumbo por voluntad de una deidad desconocida. Nada esto comprenden los pastores, se conforman con la grandeza de los montes inertes.

Fui egipcio, posible heredero al trono y jamás nombrado por mi sangre de esclavo. Quise ayudar a mis hermanos, tomé la justicia del dios de mi madre y maté a quien abusaba del afligido. Hoy pastan mis ovejas, pero no en la arena donde escondí aquella vez todas mis culpas. Mi misma sangre me delató, tuve miedo. Este acompañó mis pasos, el desierto y sus dunas escondieron las inútiles huellas de mi antigua herencia (¿me habrán perseguido?). No voltee a mirar, fiel a los relatos                 que mi  nodriza  – sobre aquella pobre mujer convertida en sal - me contaba antes de dormir. Rabia en el corazón, rabia que me hacía correr más deprisa aquella vez. Rabia y solo rabia el día en que moribundo llegué a un inhóspito oasis. Rabia que me impedirá viajar al mundo dichoso, rabia que pesará más que la pluma en la balanza del chacal. Rabia que Ammit tomará de excusa para despedazar mi ser con sus patas de león y fauces de cocodrilo.

¿Egipcio? ¿Hebreo? ¿Príncipe? ¿Esclavo? Ninguno, todos. Aquí soy como el desierto y las montañas: nada y todo. Mis hijos son felices entre cabras y escasos pastos. Mi esposa canta y sonríe, sirve la comida y calma mis pesadillas donde vuelve el egipcio ensangrentado a clamar justicia. Ella me canta y un beso en la frente me permite volver a dormir, rogando no soñar más. Salvo las tormentosas madrugadas de culpa, estoy en paz. No han sido malos los dioses de mi madrastra, ni los de mi nodriza ¿A quién creer a estas alturas? ¿Quién o quiénes me acogerán el día de mi final? A los primeros siempre los vi, son dueños de un imperio que se extiende en el tiempo mucho antes de los días de la Atlántida. Al segundo, el de mi nodriza, jamás lo conocí mas que en sus historias extrañas ¿Puede un dios permitir que sus protegidos sufran tanto? ¿Puede un dios invisible derrotar lo visible? ¿Qué hará un dios sin nombre contra los carros y las espadas de los faraones inmortales? No importa, no es mi pelea ya. Los dioses han sido claros en su mensaje: maldijeron mis manos justicieras, bendijeron mi vida apacible y ordinaria.

Veré a mis hijos correr dichosos, crecer, casarse. Envejeceré feliz y dando gracias a los dioses - ¿o al dios de mi madrastra? - por sus bendiciones. Dormiré entre las montañas, olvidado. No debatiré en mi interior sobre a quién o a quienes creer, me bastan las cumbres y los cielos, los ríos y las estepas. Me satisfacen las sonrisas de mis hijos, la dulzura de Séfora y los sabios consejos de Jetro. Séfora, voz inmerecida que aquieta mis angustias. Me ha perdonado todo en nombre de su dios en quien no creo pero respeto. Séfora y el más hermoso regalo que he podido tener: nuestros hijos. Les cuento las grandezas de un reino lejano, la construcción de formidables montes hechos por hombres bajo la voluntad de un látigo, intento explicarles sobre las columnas, esas que se encargan de sostener los cielos y son obra y arte de hombres con agudo ingenio. Les cuento las historias de los mares de guerreros omnipotentes que son capaces de borrar de la faz de la tierra a pueblos enteros, les cuento sobre las casas que flotan y navegan, de ríos intensos y fecundos que provocan a la tierra prosperar aunque se resista. Les cuento de Egipto y los hombres dedicados a observar las estrellas para predecir lo que ocurrirá en el futuro. Les hablo del dios visible, de la majestad del faraón y su humanidad oculta (verdad que solo los príncipes sabemos). Séfora me interrumpe siempre, no te hace bien hablar de esas cosas amor. Ellos no me creen, se ríen de mis historias; le creen a su madre. Ambos confían en el dios aquel de las montañas; yo también, aunque no crea. Él sabrá proteger a mis hijos el día en  que no esté o cuando acaso las lanzas de Egipto me encuentren. Ese dios, tan tímido que es incapaz de salir más allá de Horeb, lo respeto. La forma de vivir de mi amada me basta para sospechar de mis creencias frente a su vida llena de paz. Nada de lo aprendido en las clases sacerdotales puede rivalizar su dulzura. Sus abrazos son suficientes para hallarme en paz.

Nada más hay para mí y soy feliz por ello. Mis huesos dormirán sin mastabas que recuerden por siempre mi nombre, sin escritos imperecederos. Seré felizmente olvidado y acaso el chacal que me espera entenderá lo que me tocó vivir. Aquí le llaman Seol al lugar final, al hoyo en la tierra en que descansan los huesos, al lugar donde iré sin importar lo que hice. Quizá, y solo quizá, el aterrador chacal no exista y solo me espere el descanso eterno de mis largas jornadas. Bendita la tarde que hoy me cobija, benditos los montes que aquietan mi pesar, bendito el desierto que me separa para siempre de mis enemigos y se lleva, después de tantos años, mi rabia... 

 - ¡Moisés, el almuerzo está servido! ¡Trae a los niños!
- ¡Voy Séfora!...

Debo regresar, suficiente divagación para un día. Pero...¿qué es eso que arde en la montaña? Iré a averiguar.


domingo, 5 de julio de 2015

El reino de Dios y su justicia




Por: H. K. Michael Ayala Alva

Conmovidos por los recientes informes de extrema pobreza en el país, la Federación Liberal Mundial decidió presupuestar un importante monto para paliar sus más grandes necesidades. Tras recolectar cerca de cuatro millones de euros en interminables conferencias, simposiums, entrevistas, visitas a casas de multimillonarios y acuerdos con transnacionales no tan humanas, se inició el arduo proceso de redistribución de la riqueza, en la búsqueda de una opción que reivindique la crítica situación de los pobres.

Los primeros dos millones de euros debían ser distribuidos de modo equitativo (la otra mitad debía guardarse para posteriores gestiones). En principio, los altos funcionarios de las instituciones recolectoras del dinero consideraron pertinente recibir el 40% (menos de la mitad), para los pertinentes gastos en pro de la opción por los pobres, la Teología de la liberación, los derechos humanos, la defensa de los homosexuales, etc. El dinero recibido les permitió mantener los contactos desde sus amplias oficinas, recepcionar a otros funcionarios en las tres casas que cada uno posee (incluyendo una de playa), además de los cuatro autos último modelo de marcas extranjeras exclusivas, a fin de no caer en la sociedad de consumo.

El 30% del dinero fue destinado a las hermanas intermediarias Raquel Antúnez y Patricia Zarfatti. Nobles y abnegadas funcionarias dispuestas a sacrificar sus mejores años en defensa de los derechos humanos y la opción por los menos favorecidos desde sus casas en zonas privadas y exclusivas. Así, recibieron con mucho agrado el monto asignado para realizar numerosos viajes, talleres de capacitación, conferencias, clases de idiomas indígenas, montos para nuevas casas, autos, maestrías y doctorados de intelectuales que se han mantenido al margen de la pobreza para tener una distancia académica de un problema de alcance mundial.

El 20% restante fue designado a las ONG´s “La opción por los pobres”, “La voz de los que no tienen voz”, “Instituto para la misión de transformación” y “Estamos los que tienen que estar”. Los directores de cada institución (que al mismo tiempo forman parte de las directivas de las otras), aseguraron un “colchón proletario”, término designado a los fondos que ellos dispondrían para asegurar así su trabajo ininterrumpido a favor de lo más necesitados de las zonas urbano-marginales.
El siguiente 8% restante fue designado a los voluntarios y trabajadores de las ONG´s, quienes hacen una labor desinteresada y reciben un importante beneficio económico a favor de la lucha contra la pobreza y la exclusión. Con dichos fondos, los trabajadores decidieron organizar una jornada de eventos que convocaran a treinta líderes estratégicos que trabajasen en las zonas más alejadas de la capital y sean líderes eclesiales dispuestos a luchar por la defensa de los más necesitados. El taller llevó por título “La voz de Amós”  y duró tres días en los cuales se hicieron dinámicas, se invitaron a teólogos como el Ps. Rómulo Asmat(recientemente convertido a la causa homosexual), Bernardo Campaña, Pedro Sullón (quien llegó tarde), David Simo (el cual no permitió que alguien más hable de temas de género pues solo él lo conoce a cabalidad) entre otros, quienes agradecieron formar parte de tan magno evento que incluyó gastos de movilidad particular, buffet internacional y criollo, habitaciones exclusivas, pago de dietas, desembolso de viáticos y entrega de laptops a cada ponente, siempre en pro de los más necesitados. Vale decir que cada uno llevó sus libros, los cuales fueron vendidos casi en su totalidad.

El restante 2% se presupuestó para realizar cuatro charlas en el año, dirigida a adolescentes, niñ@s y madres solteras, por ser un público más numeroso. Dichas charlas fueron convocadas por los líderes invitados al Taller. A fin de paliar la escasez y las condiciones de pobreza, se solicitó el trabajo de las madres para preparar bizcochitos con mantequilla y refresco de sobre (no gaseosa a fin de evitar la “sociedad de consumo” y usar material anti-ecológico). Se tomaron numerosas fotos, se grabaron videos, se tomó la lista con los DNI´s de cada participante y se elaboró un documento con las diferentes ideas de los que asistieron al taller, muchos de los cuales lo tuvieron que hacer caminando ya que la sede del taller se encontraba a varios kilómetros de distancia.

Al término, la pastora María cantó regocijada la canción “El profeta” del grupo Siembra, dichosa de haber convocado a las ONG´S participantes y formar parte comprometida del Reino de Dios y su construcción.

La información recopilada fue enviada por las ONG´s, que a su vez la enviaron a las intermediarias, que a su vez la enviaron a los funcionarios, que a su vez las enviaron a sus patrocinadores, que a su vez se sintieron conmovidos y están próximo a enviar otro importante fondo para el desarrollo del país, el cual deberá mejorar tras cuarenta años de constantes respaldos.

domingo, 25 de enero de 2015

Sobre el sector progresista evangélico, una necesaria autocrítica

Sobre discursos políticos y "apolíticos" en la comunidad evangélica



Por: H. K. Michael Ayala Alva

Hace aproximadamente 25 años, más o menos, un  grupo de pastores evangélicos sostenía con vehemencia la importancia de no participar en política, de “poner la mira en las cosas de arriba y no en las de la tierra”, procurar los bienes espirituales y no terrenales, entre otras clásicas frases. En paralelo, un naciente pero activo grupo evangelical era sostenido por dinero del extranjero (Consejo Mundial de Iglesias, Federación Luterana Mundial, etc.) con la finalidad de formar cuadros de liderazgo que más adelante incidiera en política y lograra alcanzar lugares protagónicos en los poderes del estado o desarrollar estrategias de transformación a nivel de estructuras políticas. Este grupo, criticado, satanizado y perseguido disponía siempre de un respaldo monetario que le permitía organizar eventos, charlas, capacitaciones, jornadas, retiros, reuniones y eventos de concientización, además de viajes, edición de revistas, impulso de proyectos de “desarrollo”, etc. En su mejor momento, llegaron a reclutar y aglomerar intelectuales en torno a discursos que ponía en serios aprietos las teologías escapistas, conservadoras y fundamentalistas. Por otra parte, el gran sector “apolítico” se recluía en la iglesia y en simultáneo trabajaba para luchar por cada centavo ganado a punta de jornadas de trabajo que excedían en mucho las ocho horas, auto-subyugándose en nombre de un Reino de Dios inspirado en los bienes materiales como señal de unción divina. Así, se constituyó en una pujante fuerza económica que no solo sostuvo a su propia fe y al propio sistema, sino que pudo – con los años - tener la disponibilidad de ejercer mayor presencia e incidencia política y social en nuestra nación, instalándose en el país de un modo sólido y consistente.

Hoy, el grupo que maldijo la política en otros tiempos se encuentra liderando el país en sus tres representantes: Humberto Lay, Julio Rosas y Ana Jara (esta última Primera Ministra); disponen de un importante poder político, están presentes en los medios de comunicación (desde programas como los de “Gisela” hasta canales con el 100% de contenido “cristiano”). Su incidencia y su voz es escuchada y, aunque uno no comparta sus ideas, cualquiera que se autodenomine “evangélico” o “cristiano” inevitablemente será confundido con algunos de los seguidores de Rodolfo González o cualquiera de los miembros de iglesias light como “Camino de Vida”, “Emmanuel” o “Agua viva”. En casos excepcionales, como algún participante de la ACYM o uno de los muchos movimientos apostólicos. Actualmente, tienen la capacidad de reunir – a una sola voz – varios miles de personas para algún evento sea pertinente o trivial (desde conciertos de Marcos Witt en “defensa de los valores” hasta reuniones “por la familia natural”). Es más, son una fuerza votante a la que siempre sonríen partidos como el APRA, Solidaridad nacional y el fujimorismo, pues representan una voz y muchos votos para los intereses económicos imperantes.

¿Y qué pasó con aquel sector reflexivo? Me pregunto si estarán propensos a desarrollar una autocrítica ¿Cuántos líderes políticos con presencia en el congreso, poder ejecutivo o judicial han tenido? ¿Cuántos votos reúnen a su alrededor? Más aún ¿han articulado un discurso consistente o tienen un partido político bien definido del mismo modo que el Movimiento de Restauración nacional? La última presencia política fue la épica batalla contra la revocatoria de Susana Villarán que desembocó en una victoria pírrica, ya que la contraofensiva fundamentalista atacó los principales puestos de poder que la línea teológica reflexiva evangélica – quien a duras penas había logrado una sobria posición en espacios como el CONEP, SOCIEDADES BÍBLICAS, PAZ Y ESPERANZA, etc. – se vio atacada y obligada a retroceder en sus discursos y acciones, debido a una brillante y maquiavélica incursión (siempre bien financiada) en la que se atacó a los otrora líderes que habían defendido la propuesta de Susana Villarán. Obligados a mesurar su discurso político y teológico, han preferido buscar su propia supervivencia económica y una ecléctica propuesta obligada a vivir entre la sombras. Fuera de ello, su presencia carece de consistencia, tiene una mínima voz que solo para hacer presencia puede aliarse con otros sectores contestatarios. Así pues, parece que poco o nada se logró en los sectores sociales más empobrecidos; fuente a la cual, supuestamente, estaban dirigidos los proyectos.

¿Qué nos traerá las no tan lejanas elecciones presidenciales? ¿Habrá una coalición evangélica en torno a Julio Rosas o Humberto Lay nuevamente? (Descarto a Ana Jara -contra mi voluntad - pues los evangélicos en su totalidad no votarían por una mujer para presiente ya que, según la teología que impera, está como Primera ministra porque un hombre de fe no lo está). En todo caso, ¿Observaremos una  coalición evangélica respaldando a Keiko Fujimori, Alan García u otro candidato? Lo cierto es que son una fuerza que ya no puede subestimar ninguno de los partidos y caudillos políticos del país, aunque esta se ve debilitada por las ambiciones particulares que han ocasionado, en más de una situación, una dispersión en la intencionalidad de voto.

¿Qué pasará con los sectores progresistas o reflexivos del mundo evangélico? Pues deberán mantenerse entre las sombras, con discursos ambiguos y solo firmes en la medida que no espanten a quienes detentan el poder dentro de la gran comunidad. Ahora bien, sería muy interesante atender a la población joven. Acaso tomar en serio aquello que no pudieron hacer 25 años atrás, consolidar actores políticos y sociales en los sectores de mayor pobreza en el país. No para “ser la voz de los que no tienen voz” (ganar dinero por ellos, viajar por ellos, escribir por ellos, etc.), sino para hacerlos hablar por sí mismos, constituyéndose con el tiempo, en una fuerza verdaderamente contestataria y desobediente a los discursos de sometimiento, coerción y manipulación. Hay un sector juvenil que está tomando la calle, acaso algunos jóvenes evangélicos y evangélicas están uniéndose a estos procesos pero también mantienen el anonimato ante el riesgo de una disciplina eclesiástica. Reunirlos, extender una propuesta teológica que no divorcie el compromiso social con la espiritualidad y consolidarlos a través de un movimiento social que reproduzca el discurso en toda la nación acaso pueda ser el camino.

La Siberia. 25 de Enero del 2015